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Reflejos de la Patagonia indómita

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Ubicada a orillas del mar y al pie de un cerro, Comodoro Rivadavia tiene una singular geografía, que dibuja mesetas escalonadas, bahías, golfos, barrancas y formaciones esculpidas por el viento. Su tierra atesora extraordinarios rastros geológicos y culturales.

 

 

Cada lugar en el mundo tiene sus particularidades. Si algo podemos decir quienes vivimos en la Patagonia, es que convivimos a diario con la naturaleza en su estado más salvaje. Irreverente e indomable en ocasiones, como si nos recordara que somos habitantes temporales de una región que guarda en sus entrañas restos fósiles de más de 9 millones de años.

Comodoro Rivadavia es una ciudad costera rodeada por mesetas, la más representativa es el Cerro Chenque, una formación que alcanza los 212 metros frente al mar, cuya robustez lo transforma en un excelente mirador panorámico que permite observar la ciudad en 360°. Tiene además un valor histórico ya que guarda los restos de una tribu primitiva que habitó la región por lo que su nombre “Chenque” significa “cementerio” en pehuenche.

Puerta de entrada

La ciudad se emplaza sobre el Golfo San Jorge, el más amplio de la costa argentina, y cuenta con un moderno aeropuerto recientemente reinaugurado, una completa red de transporte terrestre y es el centro urbano y de servicios más importante de la región.

Aquellos viajeros que lleguen por vía aérea, al sobrevolar estos cielos podrán observar una costa marítima formada por bahías y golfos, barrancas acantiladas que caen a pique sobre el mar y una serie de mesetas que descienden escalonadamente hacia la costa. También rastros de lagunas hoy transformadas en estratos de arcillas, médanos de arena de color gris-azulado y extrañas formaciones esculpidas por el viento.

Comodoro es la puerta de acceso al Corredor Turístico de la Patagonia Central integrado por ciudades del sur de Chubut y el norte de Santa Cruz con atractivos como la Ría de Puerto Deseado con su Isla de los Pájaros, los Bosques Petrificados de Sarmiento y de Jaramillo, la Cueva de las Manos y el Cañadón del Río Pinturas, por nombrar solo a algunos.

Desde aquí se puede acceder también al Parque Nacional Ínterjurisdiccional Marino Costero “Patagonia Austral”, dentro del cual se ubica el Área Protegida Provincial Cabo Dos Bahías, que alberga una colonia de pingüinos de Magallanes, a solo 263 km de la Comodoro Rivadavia.

Tradición petrolera

La ciudad se fundó en 1901, y ha sido reconocida como la Capital Nacional del Petróleo por ser el primer lugar donde se descubrió petróleo en territorio nacional el 13 de diciembre de 1907. La extracción hidrocarburífera no solo es la principal actividad económica sino que también se transformó en parte de su patrimonio cultural y una forma de habitar de sus pobladores.

Ello es observable en algunos barrios históricos donde aún se respira ese aire de comienzos del siglo XX como si el tiempo se hubiese detenido. Todos esos vestigios quedaron impregnados en diferentes edificios que se recorren en un paseo a cargo de guías turísticos profesionales, llamado Circuito Petrolero.

El punto más destacado de este paseo es el Museo Nacional del Petróleo, considerado como un Museo de Sitio, ya que fue construido por YPF en torno al histórico Pozo N°2, el primer pozo del cual se extrajo petróleo estatal. El recorrido interior nos permite conocer el desarrollo industrial de la actividad y transportarnos a sus inicios para descubrir los pormenores del estilo de vida característico de los Campamentos Petroleros. Dentro de esa experiencia el Museo nos propone una vivencia extraordinaria al invitarnos a subir a un Simulador de Perforación que nos lleva en un viaje a las profundidades de la tierra en búsqueda del preciado “oro negro”, para finalmente remontarnos en vuelo rasante sobre las instalaciones de un yacimiento en plena actividad y ofrecernos así una mirada integral del trabajo en un pozo petrolero.

Del mar a la mesa

Siguiendo el recorrido, a apenas unos 18kms hacia el norte, nos encontramos con Caleta Córdova, un pintoresco pueblito de pescadores, con sus casas bajas, una sola calle principal y un muelle que es utilizado para el amarre de los barcos flota amarilla. Este barrio portuario, fundado en 1920, nos lleva a otra de las actividades económicas que sostienen la ciudad.

Caleta Córdova se destaca por su Feria de Frutos del Mar, que recibe a los amantes del pescado y los mariscos con el despliegue de un abanico gastronómico exclusivamente local: calamares, langostinos, centollas, cornalitos y rabas, entre otros. Todos los sentidos son puestos a prueba en este escenario, donde se conjuga el placer de disfrutar de exquisitos platos elaborados con productos frescos; presenciar espectáculos artísticos para toda la familia y contemplar, a su vez, la inmensidad del mar y su fauna en todo su esplendor.

Si continuamos camino al norte, nos encontramos con una zona bellísima, que pronto será declarada Área Natural Protegida. Hablamos de Rocas Coloradas, una extensión aproximada de 80 mil hectáreas, cuyas costas son elegidas cada verano por varias especies de tiburón para desovar. En la misma época, se puede observar desde la playa un islote que sirve de apostadero de lobos marinos de un pelo, que pasan su día descansando al sol.

Otro atractivo que hace a esta área aún másimportante es el descubrimiento de restos fósiles de un bosque petrificado, de características similares al que se encuentra en la localidad de Sarmiento, con especies que tendrían una antigüedad aproximada de 50 millones de años.

De regreso a la ciudad, una imponente construcción emerge sobre la margen izquierda de la ruta, lo cual obliga a realizar un último desvío para ver de cerca uno de los faros patagónicos que forman parte de la historia náutica de nuestro país. El Faro San Jorge, puesto en servicio un día 9 de marzo de 1925, es considerado por el Senado Argentino como «bien patrimonial histórico donde confluyen armónicamente la recreación y el turismo».

De esta forma, concluimos en que Comodoro Rivadavia es, sin dudas, un destino que atesora rastros geológicos y culturales dignos de descubrir. Sus paisajes invitan a detenerse para contemplar su vasto territorio, con sus amaneceres teñidos de rojo fuego e increíbles puestas de sol que recortan el horizonte entre mar y meseta.

 

Agradecimiento a la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de la Patagonia Central.

 

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