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La gran riqueza de Argentina

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En las distintas latitudes del país, la gran variedad de fauna y la flora aporta un potencial enorme que el turismo aprovecha para incentivar prácticas y hábitos proteccionistas. 

 

Por Marysol Antón

 

¿Qué sería del turismo sin la biodiversidad? ¿Sería lo mismo la selva misionera sin tucanes sobrevolando? ¿Valdría la pena ir a las yungas si no tuviera sus diferencias a medida que cambia la altura? ¡Claramente no!La preservación de las especies y los ecosistemas es una de las acciones que más beneficia a esta industria que ha aprendido a cuidar al ambiente, a conocer sin depredar e incluso a proteger.

En la Argentina tenemos 18 ecorregiones, que incluyen desde la zona subtropical hasta la Antártida, pasando por las montañas más altas del continente hasta el abismo profundo del mar. En este extenso territorio habitan más de 100.000 especies de artrópodos, 10.000 de plantas vasculares, 1.002 de aves, 978 de peces, 406 de reptiles, 385 de mamíferos y 178 de anfibios.

En el norte del Litoral, el Parque Nacional Iguazú es cuna de una de las mayores biodiversidades del país. Tanto es así que está declarado sitio de Patrimonio Mundial por la UNESCO. Un reconocimiento bien merecido si se tiene en cuenta que en sus 67.720 hectáreas de extensión crecen lianas, epifitas y helechos; bosques de palmito y palo rosa, de laurel y de guatambú.

Su riqueza no es solo en flora, la fauna también se destaca. En este ambiente selvático habitan monos caí, coatíes, ardillas serelepes, tucanes y ruidosas urracas; agutíes, corzuelas, lagartos overos y yaguaretés, entre otras especies. Además, está atravesado por cursos de agua en los que es posible observar aningas, tortugas de agua, numerosas variedades de peces y hasta algún yacaré. Arriba, en los cielos, sobrevuelan 450 especies de aves.

Yendo hacia el NOA, en Jujuy, se encuentra el Parque Nacional Calilegua, segundo en el país cuanto a biodiversidad se refiere. En sus 76.306 hectáreas se concentra la mayor muestra conservada de las Yungas: una selva de altura en la que se han registrado 123 especies de árboles, 77 de helechos, 120 de mamíferos y 350 de aves. Es hábitat de los Monumentos Naturales Nacionales taruca y yaguareté; y de especies tan particulares como la rana marsupial y el surucuá aurora, junto a, entre otras: ardillas rojas, monos capuchinos, corzuelas, zorros de monte y coendúes.

En Calilegua, quienes quieran apreciar la inmensidad de la naturaleza pueden recorrer los senderos y dejarse conmover por el ambiente. Además, siempre es una buena manera de aprender a cuidar el planeta, pues se llega a comprender cómo cada integrante de un ecosistema influye en el todo.

Protegidos

En este sentido, tenemos algunos animales que son característicos de nuestros suelos. Así, como hemos mencionado, en el Nordeste (NEA), el yaguareté es una de las especies que está en peligro, y que por eso es tan celebrada cada aparición de uno de sus individuos. Incluso, pocos días atrás, por primera vez se registraron imágenes de la Panthera onca, según su denominación científica, en el Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco, a través de las cámaras trampa instaladas por The Conservation Land Trust (CLT) como parte de las tareas conjuntas con la Administración de Parques Nacionales (APN) para el monitoreo de la especie en el área protegida.

El animal, un macho adulto de aproximadamente cinco años en buen estado de salud, fue asistido por un equipo de veterinarios, biólogos expertos en la especie y guardaparques. ¿Por qué? Se le tomaron diferentes muestras biométricas y se lo marcó con un collar satelital que permitirá rastrear sus movimientos en tiempo real en la región chaqueña, brindando información de vital importancia para las estrategias de conservación. Una vez culminados los trabajos de los especialistas, el animal fue liberado con éxito.

Su conservación incluye a las entidades mencionadas, pero también a la Dirección Regional NEA de la APN y a investigadores del IDEA-CONICET pertenecientes al Proyecto Yaguareté, quienes recientemente registraron huellas del felino más grande del continente. Confirmar su presencia en la zona acrecienta la importancia del rol del área protegida, incentivando los esfuerzos y el trabajo en la protección de la diversidad biológica.

El yaguareté no es cualquier animal para la Argentina, pues en 2001 fue declarado Monumento Natural Nacional, máxima categoría de protección para una especie. La misma se encuentra en peligro crítico de extinción en el país según la categorización de la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) en el Libro Rojo de Mamíferos Amenazados de la Argentina. También es Monumento Natural provincial en varias provincias del norte argentino.

Una acción similar, se desarrolló años atrás en San Juan, en el Parque Nacional San Guillermo. Allí se colocaron collares, con equipo satelital, en ejemplares de pumas para estudiar el comportamiento entre presas y predadores. Este tipo de iniciativas son claves para profundizar el conocimiento sobre los principales mecanismos ecológicos que modelan la estructura y función de los sistemas áridos de Sud América.

Unión de regiones

Sin dudas, Los Esteros del Iberá han ganado fama por la multiplicidad de especies que los habitan. En Corrientes, el Parque Nacional que los alberga es el comienzo de un recorrido que está guiado por el agua, y siguiendo este elemento la fauna y la flora se vuelve abundante, llegando hasta el Parque Nacional El Impenetrable en Chaco y hasta el bañado La Estrella, en Formosa.

El Iberá es uno de los grandes humedales de agua dulce del planeta, algo que lo vuelve extremadamente valioso para la humanidad. Allí también viven especies que están en la mira de los proteccionistas, como el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, y el aguará guazú. A estos se suman más de 300 especies de aves, que atraen a quienes hacen avistajes. En este parque es sumamente recomendable desconectarse de todo dispositivo electrónico y dedicarle más de una jornada para observar y escuchar. Para esto es posible optar por hacer trekking a través de los senderos delimitados, cabalgar y hasta animarse a pasear en lancha o kayak para llegar al corazón mismo de los esteros, donde los animales no interrumpen sus hábitos y se muestran en total magnitud.

Siguiendo la potencia del agua, hacia el Norte está el tercer humedal más grande de América: el bañado La Estrella. Está formado por 400.000 hectáreas que se nutren del desborde del Pilcomayo y que llega hasta atravesar al Trópico de Capricornio. Allí, carpinchos y yacarés se mueven libremente, tanto que es frecuente verlos desde la ruta 28. Pero ahí no se terminan los habitantes, pues hay más de 200 especies de aves (cigüeñas jabirú y garzas, por ejemplo), y muchos llegan para ver de cerca osos hormigueros, aguará guazú, corzuelas, nutrias gigantes y ñandúes. Claro, pocos quieren cruzarse con las yararás o las víboras de coral y cascabel. La flora también es abundante, basta con nombrar la presencia de algarrobos, quebrachos, guayacanes, mistoles, palos blancos y duraznillos.

La inmensidad y posibilidades que trae el agua no se limitan, y continúan del otro lado del Bermejo, ya en tierras de la provincia del Chaco. Allí, el Parque Nacional el Impenetrable, uno de los más jóvenes de la Argentina, es un área protegida de 130.000 hectáreas y es el hogar de yaguaretés, tatús carreta, tres tipos de pecaríes, osos hormiguero, águilas coronada y boas arco iris, entre otros.

Junto al mar

Si hay un destino añorado por los argentinos es la costa local, pero en este caso no hablamos de Mar del Plata, sino más al Sur. Desde ahora y hasta fin de año se abre la temporada ideal para visitar Puerto Madryn, en Chubut. Allí, Península de Valdés se lleva todas las miradas, pues las ballenas francas atraen y deslumbran a todos, desde los pequeños hasta quienes creen haberlo visto todo. Ellas llegan todos los años en el mes de junio para reproducirse, dar a luz y enseñar a sus ballenatos a dar los primeros pasos en el agua. Se las puede ver desde las playas de Madryn o El Doradillo (de ingreso gratuito); y más cerca todavía en las lanchas que ofrecen avistajes guiados desde Puerto Pirámides.

Por supuesto, la ternura la ponen los pequeños pingüinos de Magallanes, pegados a sus papás y con sus plumones grises característicos. Estos animales crecen tranquilos en la Reserva Natural de Punta Tombo, donde las personas los pueden observar, pero nunca invadir su espacio. En este ecosistema se puede ver la interrelación con las gaviotas cocineras grises o australes. También hay skúas, patos vapor, cormoranes reales y de cuello negro, palomas antárticas y petreles gigantes, por mencionar algunos habitués del lugar.

A ellos se suman las colonias de lobos y elefantes marinos, las toninas que hacen piruetas alrededor de las lanchas de avistaje y las orcas. El espectáculo de vida marina es realmente imponente en las costas del Golfo Nuevo, no por nada, toda la región fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por UNESCO en 1999.

Por último, vale la pena destacar la Reserva Ecológica de Costanera Sur, justo allí donde termina Puerto Madero, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Adentrarse en sus senderos permite llegar a la costa del Río de la Plata, pero también acceder a una variedad de flora y fauna a pocos minutos de la mayor urbe del país.

Allí todos los fines de semana se realizan visitas guiadas gratuitas que alientan a la población a conocer más sobre la biodiversidad y comprender la importancia de fomentarla y protegerla. Las actividades son variadas y están pensadas para destacar distintos atractivos de la Reserva. De esta manera, además se organiza, una vez al mes, un paseo a la luz de la luna y una visita especializada con el objetivo de realizar un avistaje de las aves autóctonas que viven en libertad dentro de los distintos ambientes de la Reserva.

 

Una app para elegir tu destino

La Secretaría de Turismo de la Nación, la Administración de Parques Nacionales (APN) y Aves Argentinas presentaron “Argentina Natural”, una aplicación que cuenta con mapas e información georeferenciada actualizada de infraestructura, caminos y senderos, y recomendaciones para lograr una visita más didáctica a las áreas protegidas nacionales.

Esta herramienta digital se puede descargar de manera gratuita en dispositivos móviles tanto para los sistemas Android como iOS a través de argentinanatural.org.ar e incluye datos para hacer excursiones como cicloturismo, cabalgatas, rafting, senderismo, trekking y servicios turísticos. Entre los datos, incluye más de cien fichas sobre la fauna y flora más emblemática de las áreas protegidas.

 

Plantar y dejar crecer

En el Parque Nacional Los Alerces se acaba de implementar el programa ReforestArg, mediante el cual que plantaron cuatro mil quinientos árboles. Esta acción tiene el objetivo de recuperar áreas de bosque nativo afectadas por incendios forestales en 2015.

El trabajo, en el que se plantan coihues y cipreses de semillas provenientes de la zona, es realizado en el faldeo del Cerro El Dedal por voluntarios de distintos sitios del país con la supervisión y apoyo logístico de personal del Parque y de la Dirección Nacional de Conservación de la APN.

Este proyecto busca favorecer la colonización de las especies dominantes del bosque maduro y tender a lograr, en el largo plazo, una estructura y composición del bosque menos inflamable. Para eso, se lleva a cabo la plantación de estas especies arbóreas autóctonas y la remoción manual de especies exóticas invasoras peligrosas como la retama.

 

El yaguareté no es cualquier animal para la Argentina. En 2001 fue declarado Monumento Natural Nacional, máxima categoría de protección para una especie.

 

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