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Fe, que abre fronteras

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En esta nota, se describen cuatro experiencias especiales para vivenciar el turismo religioso y la cultura de los pueblos. Las Provincias de Mendoza, Buenos Aires, Córdoba y San Luis invitan a visitarlas.

 

Por la magister Silvia Cerchiara y la licenciada María Alejandra Soldavini.

Con el objetivo de impulsar distintos segmentos turísticos, la Federación está elaborando la “Guía de Turismo Religioso y Creencias Populares de la República Argentina”, una iniciativa valiosa para un turista que deviene peregrino y que, más allá de sus creencias, hace una pausa para “saborear la espiritualidad”, estimulada por la nutrida oferta de servicios que el sector pone a disposición de los viajeros. De pronta aparición, la edición está a cargo del equipo técnico del Departamento de Turismo de FEHGRA,encabezado por el vicepresidente de la entidad, doctor Fernando Desbots. A lo largo de las cuidadas páginas se realiza un paneo por los principales atractivos en el renglón del turismo religioso del país. El trabajo que se viene desplegando refleja un esfuerzo federal, ya que es el resultado del aporte de las Filiales de la entidad, organismos de turismo y especialistas, que han hecho llegar valiosa información e imágenes de los sitios, de las celebraciones y manifestaciones emblemáticas de los distintos credos que se profesan en nuestro país.

La Gruta de El Challao

A pocos kilómetros del centro de la Ciudad Capital de la Provincia de Mendoza, en el Departamento de Las Heras,en un pintoresco lugar que se extiende más allá del Parque San Martín hasta invadir las primeras serranías de la precordillera, comienza el culto en una humilde gruta en la que, por 1926, se entroniza la imagen de Nuestra Señora de Lourdes.

Todas las tardes,Doña Emperatriz González de Ortiz, propietaria de una de las casonas de veraneo que se levantaban a orillas del arroyo en El Challao, acostumbraba ir con sus cuatro hijas hasta un pequeño cerro cercano a rezar el Rosario. Las fieles creyentes encargaron la imagen de la Virgen a Buenos Aires y la colocaron en una pequeña gruta excavada en la roca del cerro. Así la devoción fue creciendo y gracias a la atención de los Padres Claretianos se levantó posteriormente una pequeña capilla, para luego crearse el santuario que deviene en el actual majestuoso templo al que se vuelcan multitudes.

Las peregrinaciones no dejan de maravillar por la continua presencia de fieles, en especial todos los domingos del año, ya que se presta gran atención al sacramento de la Reconciliación para poder participar de la Eucaristía: “A Cristo por María” y la Fiesta tiene lugar cada 11 de febrero.

La zona cuenta con una muy buena propuesta hotelera y de cabañas que ofrecen todas las comodidades en un ambiente natural de montaña, en el que desde hace décadas se instalarontambién importantes confiterías, restaurantes y pubs.

Las Heras, a través de la Dirección de Turismo, invita a mendocinos y visitantes a realizar un recorrido para conocer los principales íconos de la cultura católica y cristiana, sitios que además han sido escenario de hitos históricos, hoy patrimonios culturales y lugares de devoción.

La Abadía de Azul

En un tranquilo paraje, que vive a su tiempo sobre la Ruta 80 y por debajo del cual corre un río de agua mineral encapsulado, que asegura reservas para cientos de años, se levanta la Abadía Nuestra Señora de Los Angeles. Está ubicada en Pablo Acosta, Partido de Azul, en la Provincia de Buenos Aires, y la localidad ofrece un emblemático almacén de ramos generales y comidas,rescatado patrimonialmente, y que se constituye como la rémora histórica de un pueblo que nunca se fundó, ya que su estación de ferrocarril, la última en inaugurarse en la Provincia, fue la primera en cerrarse y no solo esto, sino también en demolerse, en la década del 60. A partir de allí y del cierre de una fábrica embotelladora de agua, su población de 500 habitantes se redujo a tan sólo una treintena.

El Monasterio pertenece a la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, más conocida como Trapense. Inspiradas por la vocación de imitar a Jesús, a lo largo de la historia se fueron formando comunidades fraternas que ayudaron a cumplir y perseverar en ese deseo. En el Siglo VI, San Benito redactó una regla para tales comunidades con principios básicos de la vida monacal.Los monjes que siguen la Regla de San Benito en el claustro cisterciense viven los valores monásticos configurando una “escuela de caridad” para unirse a Dios en su misterio íntimo y salvador. Esos valores son la conversión, la humildad, la obediencia, el trabajo manual, la soledad, el silencio y la lectura orante de la Palabra de Dios y alabanza divina.

El visitante puede participar de algunas de las actividades que se desarrollan en el Monasterio. Los retiros son personales y sin conferencias establecidas. Cada huésped elige su propia forma de aprovechar el tiempo, pero todos están invitados a participar de la Misa diaria así como de los oficios litúrgicos en la Iglesia.

A una hora de distancia por RN 226 de la ciudad de Tandil, un desvío intencional para conocer Pablo Acosta y su increíble Monasterio cuenta también con la completa planta de servicios de la tradicional localidad serrana.

El Circuito de los cinco Templos

Los carrillones de la “ciudad de las campanas” llaman a la noble convivencia entre los pueblos, sin reparar en la procedencia de la fe. La religión católica, la judía, la musulmana y la evangélica se dan cita en los Circuitos de Turismo Interreligioso, iniciativa generada por los referentes de las distintas comunidades religiosas que integran el Comité Interreligioso por la Paz. El objetivo es proponer la visita a los principales templos de las religiones monoteístas que se profesan, promoviendo de ese modo el respeto y la unión entre los distintos credos.

Córdoba fue la primera ciudad de Argentina y Latinoamérica en crear el COMIPAZ, que nuclea variados credos y tiene por objetivo compartir diferentes tradiciones y mostrar que la convivencia en la diversidad es un desafío posible.

Pasaron más de quince años de aquella gran idea y como una verdadera muestra de convivencia y sinergia, las áreas de Turismo de la Ciudad y de la Provincia,junto al COMIPAZ, decidieron organizar y poner en marcha un novedoso circuito pedestre que recorre cinco templos de diferentes creencias.Acompañado por guías profesionales, el recorrido que permite tomar contacto con las características de cada religión y de sus ritos comienza en la Iglesia Catedral, donde se destacan las características distintivas de la Fe Católica Apostólica Romana. Luego de unas cuadras, el siguiente destino es la Mezquita Musulmana. Allí el grupo es aguardado por el Imam, máxima autoridad del culto, quien explica los usos y particulares costumbres en el interior del templo. El siguiente hito lleva a descubrir los detalles del culto Apostólico Ortodoxo de Antioquía, en la Iglesia de San Jorge. El recorrido continúa por la Sinagoga, donde el Rabino toma la posta de la visita guiada para mostrar elementos del culto y detalles de la construcción del templo. El final del periplo está destinado a los metodistas, quienes tienen su templo muy cerquita de la Sinagoga.

Como propuesta opcional -por encontrarse fuera del centro de la ciudad-, se puede incluir además la Iglesia Armenia SurpKevork o la Iglesia Ortodoxa Griega del Patriarcado Ecuménico.

El circuito interreligioso constituye una propuesta diferente, enriquecedora y altamente recomendable.

El Crucifijo en el algarrobo

Villa de la Quebrada, conocida como “capital de la fe”, es un pequeño pueblo sobre el faldeo de las serranías, al pie del Cerro Tinaja, que cuenta con un hermoso balneario emplazado en el cauce de un apacible río y se convierte una vez al año en el epicentro de la celebración religiosa más importante del Centro-Oeste de la Argentina.La pequeña Villa, bendecida por un encantador marco de montañas, es protagonista de la mayor convocatoria religiosa de la Provincia de San Luis, al recibir cada año, las multitudinarias manifestaciones de fe a su “Cristo de la Quebrada”.

 

La figura de nuestro Señor hace su aparición a través de un crucifijo en el tronco de un viejo algarrobo. Allí lo encuentra, a mediados del siglo XIX, don Tomás Alcaraz. Se relata que, con ese hallazgo, el hachero recupera milagrosamente la visión, lo que lo lleva en agradecimiento a donar las cuatro manzanas frente a la Plaza donde se construirá la capilla. Así comienza a delinearse la nueva fisonomía de esta Villa, en torno a la devoción de miles de files animados por un crucifijo de 30 cm. de altura, de estilo colonial y construido en madera policromada, que fue ocultado quizás para protegerlo de los indiosentre 1850 y 1860.

 

Hoy, este Cristo en cruz tan venerado, al que se le han atribuido múltiples milagros, se encuentra resguardado dentro de una artística cruz de hierro forjado y cristales tallados y sigue siendo objeto de fervor religioso de parte de creyentes que se movilizan de todo el país e incluso de países vecinos.Los peregrinos se acercan a adorar al crucifijo que se encuentra en la capilla ubicada frente a la Plaza Lucía Soler (maestra rural) y aledaña al Calvario que trepa las sierras.

 

La experiencia en este pueblito de calles angostas y casas de extensas paredes que contrastan con la estrechez de sus ventanas y puertas, se completa con la visita a su tradicional iglesia y el recorrido por el bellísimo Vía Crucis de catorce esculturas de tamaño natural, realizadas en mármol de Carrara por Nicolás Arrighini, en Pietrasanta (Italia). Se trata de un circuito de 1.400 metros que asciende por el Cerro Tinaja hasta los 320 metros de altura y permite observar la ciudad en un marco de singular belleza.Durante los días festivos la localidad, ubicada en el Departamento de Belgrano, cambia su fisonomía habitual y se instalan puestos de venta ambulantes (artesanías, comidas típicas, etc.), una actividad que ya se ha transformado en la característica simpática de la festividad.

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