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La sustentabilidad como valor agregado

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Hoteles y restaurantes van incorporando servicios para atraer a los ecoturistas y para estar a la altura de las demandas de sus clientes. Desde terrazas verdes hasta menús orgánicos, pasando por bioconstrucción y cosméticos naturales, la oferta es amplia y cuidada.

Por Marysol Antón

 

Mientras en 2014 el 54% de la población vivía en áreas urbanas, se calcula que para 2050 ese porcentaje ascenderá a 68. ¿Cómo influyen las acciones humanas en el medio ambiente? ¿Qué pueden hacer las empresas para impulsar la sustentabilidad? ¿Están los hoteles y locales gastronómicos haciéndose estas preguntas? Lo cierto es que según el informe New cities, new lives, de Havas, cerca de 6 millones de kilómetros cuadrados de tierra podrían convertirse en áreas urbanas para 2030. Además, el impacto de las elecciones urbanas se palpa claramente en la realidad del planeta: 2% de la superficie de la tierra está cubierto por ciudades, pero el 75% del territorio es usado para consumo de las metrópolis.

En este escenario cobra vital importancia escuchar a los huéspedes y consumidores. Así, en el mencionado reporte, 62% de los encuestados considera que el mundo se está moviendo en la dirección equivocada, mostrando una fuerte preocupación por lo que serán las ciudades del futuro. Entonces, frente al desafío de qué hacer para salvar al planeta de la destrucción, el 54% considera que todos debemos vivir en ciudades sustentables de alta densidad, y el 80% de las personas afirma que las empresas tienen tanta responsabilidad como los gobiernos para impulsar un cambio social positivo. Incluso, el 66% valora más a las firmas que desarrollan acciones en este sentido.

Una idea, múltiples beneficios

Esta tendencia hacia la sustentabilidad no es desconocida por los empresarios hoteleros y gastronómicos, quienes ya empezaron a implementar distintas estrategias para captar a los viajeros que aman el ecoturismo, pero también por desarrollar programas que giren en torno de la sustentabilidad (Ver nota en esta revista).

Así, en lo que corresponde a naturaleza muchos han instalado terrazas verdes (ver recuadro), jardines verticales, espacios que son ideales para amalgamar con menús orgánicos, veganos y gluten free, una combinación que se ve cada día con más frecuencia. Por otra parte, cada vez más establecimientos reutilizan parte de las aguas grises para el riego, minimizando así el gasto de este recurso. Hoteles con gestión más sofisticada han empezado a generar sus propios productos de limpieza, desde los detergentes para las sábanas hasta los amenities de shampoo y crema de enjuague para los huéspedes, pues así contribuyen con el medio ambiente bajando su huella de carbono y les dan a sus clientes cosméticos de calidad. Otros los compran a proveedores orgánicos certificados, aportando así a comunidades más pequeñas y a productores de sus regiones. Un servicio cada vez más ofrecido es el estacionamiento para bicicletas. Algunos bares ya ofrecen sorbetes de metal como reemplazo de los plásticos (ya están prohibidos en Europa y en algunos centros balnearios del país, por ejemplo) y hasta ya planean tener toma corrientes para autos eléctricos.

Por último, cada vez se afianza con mayor fuerza el concepto de bioconstrucción. Se trata de sistemas de edificación realizados con materiales de bajo impacto ambiental o ecológicos, reciclados o altamente reciclables y extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo como, por ejemplo, elementos de origen vegetal.

“La madera es ideal para los sistemas de edificación de bioconstrucción, por sus múltiples ventajas, sobre todo en el ámbito ecológico. Es fundamental destacar y difundir que la madera continúa con sus propiedades de absorción de CO2 una vez preparada y colocada en obra. Esto permite una drástica reducción en las emisiones de este nocivo gas y un valor añadido en comparación a las construcciones tradicionales de hormigón”, resume Daniel Lassalle, gerente Comercial de la Cámara de la Madera, al recomendar opciones para levantar y decorar con la sustentabilidad como meta.

 

Terrazas verdes

Bellas estéticamente y para disfrutarlas, las terrazas verdes (también hay balcones con esta metodología) son una manera de llevar la naturaleza a la ciudad, y ofrecerles a los clientes espacios para descubrir, con luces y sombras, coloridos y hasta aromáticos. Pero también tienen muchas bondades a la hora de aportar con el cuidado del medio ambiente. Aquí les contamos algunos:

  1. Contrarrestan la “Isla de calor urbana”: la cubierta vegetal sobre la tierra no se calienta con la radiación solar por su muy baja inercia térmica, así evita la acumulación de calor sobre las superficies horizontales muy expuestas en verano.
  2. Purifican el aire: mediante la fotosíntesis las plantas transforman material inorgánico (Co2, H2O, fotones de luz solar y clorofila) en orgánico (almidón).
  3. Aumentan la aislación térmica: la tierra húmeda, al ser alcanzada por el sol, libera humedad transformando las partículas de agua de estado líquido a gaseoso. Para esto requiere de energía calórica que es extraída del aire, disminuyendo su temperatura y aumentando su humedad.
  4. Regulan la humedad: en días secos las plantas evaporan una gran cantidad de agua aumentando la humedad relativa del aire. En jornadas húmedas, condensan la humedad en forma de rocío sobre los tallos y hojas para luego ser absorbida por la tierra.
  5. Protegen la membrana de impermeabilización: la tierra sobre la capa hidrófuga bloquea las inclemencias climáticas como lluvias, granizo y sol que desgastan la membrana y alargan su vida útil.
  6. Absorben y ralentizan las descargas pluviales: la disminución de las superficies permeables producto del desarrollo humano en las áreas urbanas es responsable de las cada vez más frecuentes inundaciones. Las cubiertas verdes devuelven la superficie absorbente perdida (aunque con menor capacidad de absorción) y permiten ralentizar el pico de descarga de la tormenta, evitando enviar al sistema pluvial el mayor caudal en el momento crítico. Una buena estrategia es combinar la cubierta verde con un tanque acumulador de agua de lluvia.
  7. Mejoran el impacto visual y las posibilidades funcionales: las terrazas ajardinadas tienen mejor aspecto y vistas más amigables. Además, permiten desarrollar actividades y espacios más interesantes.
  8. Favorecen el cultivo: las ciudades, por su densidad, tienen menor acceso a sol que los suburbios. Pero en los techos verdes es posible desarrollar huertas urbanas, pues al estar en altura disponen de buen sol.
  9. Son amigables con la fauna local: los insectos de todo tipo como mariposas, escarabajos y lombrices habitan en los jardines. Favorecen la vida de las abejas y atrae a pájaros que llegan buscando comida.
  10. Aislación acústica: un techo verde con césped tiene mayor capacidad de absorber sonido que una alfombra pesada con base de fieltro.

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