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Que el frío te haga salir

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El invierno es la estación ideal para recorrer algunos destinos de la Argentina. Desde los deportes de nieve hasta las zonas que ganan protagonismo cuando se corren los calores, las opciones son múltiples y todas, como siempre, acompañadas por buena gastronomía.

 

Por Marysol Antón

El invierno se vive en todo el país, pero en cada región tiene sus particularidades. Mientras en el Norte, el frío posibilita recorrer ciertos caminos que en verano son muy calurosos, en el Sur algunos pasos se cierran por la presencia de hielo; mientras tanto, en el Oeste la nieve cae sobre la Cordillera de los Andes y los esquiadores no dejan de deslizarse por las laderas, y en el Este el sol amanece con menos fuerza, pero permitiéndole a la naturaleza prepararse para la próxima renovación.

La costa argentina, aunque ventosa, tiene un gran atractivo invernal. En Mar del Plata, a primera hora cautiva a los paladares, que van presurosos al puerto, en busca de la pesca del día, y a la noche, al momento de la cena, los vuelve a seducir en restaurantes con platos a base de frutos de mar.

Pero no solo de comer se trata, también hay actividades durante el día, como visitar el Museo de Arte Contemporáneo, con una gran colección y visitas guiadas, y el Museo de la Casa sobre el Arroyo, una vivienda proyectada por los arquitectos argentinos Amancio Williams y Defina Gálvez en 1942. Si es un día soleado, se puede cargar el mate, unos bizcochitos y recorrer el bosque Peralta Ramos para tener contacto con la naturaleza.

En el centro, una tradición deportiva encuentra parte de su desafío en los suelos fríos: se trata del polo invernal. Se lo practica en las chacras de Ascochinga, con el horizonte lejano en La Pampa y hasta en la Patagonia, donde la nieve cubre de blanco la cancha. Muchos aficionados llegan al campo para jugar ese día, pero otros se alojan en las cómodas casonas de la zona más húmeda del país y conjugan un estilo de vida campestre con algunos chukkers.

Las sierras cordobesas tienen un encanto particular. A veces, está un poco escondido. Como sucede con Mallín-Cueva de los Pajaritos, a 8km de Tanti, en Departamento de Punilla. Allí hay que ir con espíritu lúdico y jugar, en familia, a descubrir las famosas formas que la erosión les dio a las piedras de la zona. Les dejamos algunas pistas para que reconozcan las tradicionales: la cabeza del indio, el tanque, el mono, el perro, la Lluvia del amor y el Bosque de los duendes.

Por supuesto, la Provincia central tiene una gran tradición de turismo religioso, y el frío no amedrenta la fe. La Catedral cordobesa y las ruinas jesuíticas son dos de los destinos más visitados. La segunda fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000, y cuenta parte de la historia de cómo esta congregación llegó y creció en el país.

El Sur, a pura vida

Aunque pueda parecer simplemente árido por su paisaje, la Patagonia está colmada de vida, y en el invierno, en algunas regiones, se manifiesta en su mayor expresión, tal como sucede en Puerto Madryn. Ubicada en la Costa Noroeste de Chubut, es la puerta de entrada principal a Península Valdés, área natural protegida y declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por UNESCO en 1999. Allí es frecuente ver ballenas francas, elefantes y lobos marinos, pingüinos de Magallanes, delfines, orcas y numerosas especies de fauna terrestre y aves se trasforman en los protagonistas de este entorno natural único. También, esta ciudad es un punto de encuentro para quienes aman visitar las profundidades del mar, pues fue declarada Capital del Buceo por la cámara de Diputados. Además, cuenta con una amplia oferta científica-cultural entre la que destaca el centro de interpretación Ecocentro, el Museo Municipal de Arte. Obviamente, la comida no puede faltar, y como delicia zonal está la torta galesa -producida mayormente a pocos kilómetros en Trevelín-, y que se puede degustar en casas de té.

Pero, sin dudas, el avistaje de ballenas embarcado es una experiencia para recordar de por vida. Se las puede ver, cada año,en su hábitat natural desde junio a noviembre.Desde Pirámides, el único pueblo dentro de la reserva natural Península Valdés, salen las embarcaciones acompañadas por una tripulación especializada. La excursión suele durar una hora y media, y se puede optar entre las variantes de ir a plena luz del día o salir al atardecer, cuando la luz tiene un encanto especial.

Otro destino muy buscado por los turistas es San Martín de los Andes, donde el lago Lácar se destaca por su imponente belleza. Embarcarse desde una de sus costas para recorrerlo es una gran excusión, e incluso darse el lujo de conocer algunas de las otras playas, como Quila Quina, donde la arena les deja lugar a las piedras pacientemente redondeadas por el accionar del agua.

En esta ciudad la clave es darse el tiempo para hacer un tour por sus casas de té, una más deliciosa que la otra. Las tortas, casi todas con chocolate como su ingrediente principal, son aptas para golosos extremos.

Y, por supuesto, si hablamos de invierno no es posible ignorar al gigante de hielo: el glaciar Perito Moreno, en Calafate. Tan solo contemplarlo es ya una experiencia sin igual, imagínense entonces lo que es caminar por su superficie. Una de las alternativas para disfrutar en familia, y volver a vivirla tantas veces como sea posible.

Norte, historia y cultura

Más al Norte aún, en Jujuy, Tilcara también alberga una belleza única. Además, durante el invierno no llueve en la zona, lo que vuelve a cada día disfrutable desde que sale el sol, además de llevar al mínimo los peligros de aludes por caída excesiva de agua. Incluso, aunque amanece con mucho frío, el termómetro se vuelve agradable al mediodía (eso sí, no para andar sin campera y bufanda). ¿Qué circuitos vale la pena hacer? Sin dudas, Purmamarca, Salinas Grandes y Pucará de Tilcara son los que más se pueden disfrutar, porque las bajas temperaturas permiten explorar casi sin restricciones. Las excursiones van desde trekking y hasta ir en 4×4 por la Puna jujeña. Quienes se animan, puede probar un tipo de cabalgata distinta: en llama. Arriba de estas peludas amigas es posible atravesar el camino de la sala hasta las Salinas Grandes, una aventura de cuatro días.

En estas latitudes la gastronomía es especial. Primero porque sus platos son de preparación colectiva, como las humitas y los tamales. Por lo general, las cholas se encuentran y comparten mates en la cocina, y entre charla y charla, arman los paquetes cerrados por las hojas del choclo. Para la tarde, los pastelitos y las tortas fritas son ideales para combatir el frío, incluso con un toque de dulce de cayote.

Pero esta no es la única Provincia norteña con fama por sus platos. Apenas abajo, en Salta las empanadas son un manjar que nadie debe perderse. Obviamente, acompañadas por un cabernet franc o un tannat. Incluso, quien quiera ahondar en la temática puede tomar la Ruta del Vino, atravesando Cafayate, San Carlos, Cachi, Molinos y La Viña, y degustar los mejores ejemplos de estas cepas, entre otras.

Ya hacia el Oeste, en La Rioja, está el Parque Nacional Talampaya. Para recorrer el cañón es necesario contar con la ayuda de guías que conozcan bien la zona. Entre algunos de los lujos que la zona ofrece está el avistamiento de cóndores.

Vecino es el Valle de la Luna, Parque Ischigualasto, en San Juan, donde es posible caminar y dejarse conmover por paisajes que parecen realmente de otro planeta. Allí los aventureros pueden optar por hacer el circuito en mountainbike o haciendo trekking. Si tienen la suerte de coincidir con la visita un día de luna llena, no duden en optar por la visita a la luz de este satélite, pues no solo recarga de energía, sino que también sorprende aún más por la belleza de las formas naturales.

Este, donde el agua abunda

Quienes quieran escapar del frío, Misiones es su destino ideal. Lejos del abrumador calor veraniego, pero también de los grados bajo cero (o cerca de esta marca). Claro está, las Cataratas del Iguazú concentran la atención por su grandiosidad que no hay clima que la aminore.

Pero esto no es todo lo que el litoral tiene para ofrecernos. En Corrientes, los Esteros del Iberá son un espejo de agua tan grandioso que muestra su vitalidad durante las cuatro estaciones. Siempre es bueno destinarle al menos tres jornadas a este destino, para poder apreciar bien su flora y fauna. Es un lugar con mucho frío a la noche, por eso siempre es recomendable ir con buen abrigo.

Un poco hacia el Norte, en Chaco, está el Parque Nacional que lleva el nombre de la provincia. A 120 km de Resistencia, éstas casi 15 mil hectáreas se puede vivenciar la ecorregión del Chaco Húmedo. Allí hay que hacer silencio para encontrar justamente lo contrario: el ruidoso mono carayá, que atraviesa justo el momento del nacimiento de sus crías durante el otoño y el invierno.

 

Para esquiadores y afines

Claro está que los centros invernales por excelencia son los de esquí, famosos en la Argentina por la buena calidad de nieve y sus instalaciones en constante renovación. A lo largo de la cordillera y hasta en Tierra del Fuego, los turistas (tanto nacionales como extranjeros) practican diferentes estilos de esquí y snowboard.

En las latitudes más australes, en la provincia que es una isla, está el Cerro Castor, un complejo que gana adeptos por sus servicios cada vez más profesionales. Entre sus particularidades más sobresalientes está la escuela, pensada especialmente para brindarles pistas seguras y mucha adrenalina a los deportistas. Además, cuenta con un rápido acceso a las pistas.

Como punto sobresaliente, en su equipamiento se destacan los tres cañones de nieve que cubren el 30% de la montaña con una capa blanca artificial ideal para esquiar o practicar snowboard. Para los más avezados, el parque de Freestyle es un lugar perfecto, pues allí podrán poner a prueba todos sus talentos.

Ya en la base la diversión no termina. Para los más pequeños hay una pista de patinaje sobre hielo que extiende la jornada hasta horas de la noche, mientras los padres disfrutan de humeantes cafés y tazas de chocolate. De noche, los bares son puntos de encuentro para escuchar música y hasta disfrutar de cerveza tan fría como el exterior.

Si la idea es emprender travesías en familia, Las Leñas, en Mendoza, es un destino inmejorable. Además de tener un valle con mucha actividad, el Parque Aventura es un espacio increíble para reírse sin parar. Allí es posible hacer tubing, tirolesa y más.

Para los deportistas, pueden gozar 7500 hectáreas de terreno esquiable, distribuido en 30 pistas. Para subir a la montaña, hay 14 medios de elevación, incluyendo un ski carpet para principiantes. En la gastronomía, la oferta es variada: incluye desde comida rápida hasta platos de estirpe francesa.

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