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Hoteles Wellness, una oferta que se amplía

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Clases de yoga, meditaciones guiadas, comidas silenciosas y circuitos acuáticos son algunos de los servicios que se vuelven tendencia en el mundo de la relajación.

Por Marysol Antón

Ya no sólo se trata de masajes, aceites naturales, saunas y momentos de distención en hidromasajes. En servicios de relajación, la oferta empieza a diversificarse y a mostrarse de un modo transversal en la estructura de los hoteles wellness. Especializadas y con una búsqueda que va más allá del bienestar del cuerpo, las ofertas ya traspasan los límites del spa y se disfrutan en jardines, restaurantes y terrazas.

La tendencia hacia un estilo de vida más saludable y equilibrado ha ido influyendo en la programación de los espacios de salud y bienestar de los hoteles. No se trata tan sólo de generar vacaciones que incluyan prácticas de ejercicios (de los favoritos y de esos que sólo se pueden hacer durante el descanso, como trekking de montaña o campeonatos de polo), sino también crear programas que puedan agasajar a los huéspedes en todas sus elecciones. Así, las cartas de los restaurantes han tenido que incluir platos para veganos, vegetarianos, sin gluten, de comida raw, sólo frutas, de dieta proteica y de exclusivos con ingredientes orgánicos.

Otra modalidad que gana terreno en el mundo de la gastronomía son las comidas silenciosas. ¿De qué se trata? Es una propuesta que proviene de la filosofía de alimentación consciente. Entre las prácticas que incluye están comer en silencio para evitar todas las distracciones, a lo que hay que sumar saborear especialmente cada bocado, respirar profundamente entre tenedor y tenedor y prestar atención a todo lo que le ocurre al cuerpo para ir conociéndose cada vez más.

Luego de atravesar el comedor, el wellness se impregna en todos los salones del hotel, pues se han analizado las mejores fragancias para que la estadía toda sea relajada y revitalizante. Como parte de este programa que busca equilibrar los estados de los huéspedes, las clases de yoga son un must para quienes desean hacerlo en movimiento. Las mismas se pueden dar en jardines, terrazas y hasta en un sector privado del gimnasio. En algunos hoteles las ofrecen en las habitaciones, con un masaje posterior; todo sin alejarse de la cama. Incluso, hay variables para hacer streching en la piscina del spa. Lo ideal es complementar la actividad con leches vegetales, zumos o aguas saborizadas con frutas, para comer puede haber panes integrales y frutas secas y frescas.

Otras variantes son los programas desestresantes, perfectos para tomar en esta época del año o para hacerse escapadas cortas y recobrar el buen ánimo. Estos tienen sesiones de reiki y hasta paseos en bicicletas de bambú por entornos placenteros, donde la naturaleza hace su magia.

En otro segmento, los spa también ofrecen programas para mejorar la creatividad. Lejos de ayudarnos, el estar sobrecargados de trabajo no nos permite mejorar los procedimientos o encontrar nuevos modos para hacerlos. Por eso, tomando la herramienta del mindfullness y meditaciones guiadas, los profesionales pueden reencontrase con esa habilidad que estaban perdiendo.

Movimiento + bienestar

En pos de eliminar los efectos que la ciudad y las agendas corporativas dejan en los cuerpos, los turistas han visto con buenos ojos ofertas como las clases de pilates o las caminatas soft a través del bosque. La idea es despertar los sentidos guiados por un profesor que va dando consignas ir desprendiéndose de las preocupaciones.

En este mismo sentido están las meditaciones guiadas. Al igual que el yoga, se vuelven más efectivas cuando se realizan en entornos naturales, pues el sonido del viento moviendo las copas de los árboles o de las olas golpeando la costa son los mejores para ir introduciéndose en estado buscado. En los interiores se puede recurrir a mantras y a música que sea la conductora de la relajación. También se pueden tomar sesiones de respiración para limpiar el organismo y lograr una oxigenación óptima.

Las artes milenarias de oriente son otra oferta que ha ganado el corazón de los visitantes. Una de las más demandadas es el Chi Kung. De origen chino, esta medicina busca la sincronización armónica de los tres procesos vitales que se consideran tesoros: cuerpo, mente y respiración. Se puede hacer tanto en quietud como en movimiento. El Tai Chi es otro arte que conduce a la relajación de la persona en todos sus aspectos.

El agua, el elemento fundamental

En tratamientos a base de agua, los flotarios son una sensación. La idea es poder meterse en una burbuja con agua de mayor densidad donde el cuerpo jamás puede hundirse. Para quienes no son claustrofóbicos, es posible cerrar la burbuja y aislarse completamente del ruido del afuera.

Otra opción que incluye elementos acuáticos son los caminos de agua. Se trata de rectas donde la persona puede sumergir sus piernas y atravesar diferentes experiencias: desde temperaturas bajas hasta diferentes texturas de pisos. Todo esto estimula al cuerpo y mejorando la circulación. En algunos escenarios naturales, existen ríos y bosques que permiten transitarlos descalzos. Pisar pequeños restos de corteza de árboles, hojas y la tierra húmeda es un momento de conexión con la naturaleza que permite energizarse y eliminar las malas vibraciones. Esto mismo se puede repetir en destinos costeros, usando el mar como gran aliado.

Un detalle importante es que el aumento de la demanda de estos servicios está poniendo en problemas a algunos hoteles, pues se sienten desbordados. Para esto, una solución efectiva es el outsourcing hotelero, que permite tercerizar algunas propuestas, permitiendo manejar mejor los momentos de ocupación completa y los de baja temporada. Incluso, se puede así ampliar la carta de propuestas teniendo proveedores que tengan prestaciones complementarias.

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