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El futuro del trabajo ya llegó

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Después de la primera entrega, en la edición anterior, el autor analiza el impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral. (Segunda parte).

Por Lic. Jordi Busquets (*)

El avance de la inteligencia artificial en la empresa acelera el debate sobre cómo integrar la nueva tecnología para ganar productividad y, al mismo tiempo, generar nuevos empleos.

Para muchos, es la mayor revolución desde la llegada de la electricidad hace más de 100 años. Pareciera no existir sector que no vaya a vivir transformaciones a mediano plazo. En cualquier caso, se trata de una tecnología que alumbra un floreciente negocio cuyos ingresos están evolucionando a una tasa anual del 55%. Las IT -Tecnología de la Información, conocida por su significado en inglés: —information technology— piensan en como los humanos contribuirán a mejorar la productividad, impulsando con ello el crecimiento económico. Un aspecto que no debe postergarse son las consecuencias no deseadas por la segura destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo, que ello con certeza traerá. Se advierte un modelo económico transformado en un juego de suma cero, donde habrá países y empresas que ganen a costa del resto, si los actores públicos y privados que debieran ordenar on time este escenario llegan tarde, como la historia indica.

Al hablar de inteligencia artificial, la tendencia natural es pensar en robots, pero esta tecnología excede ello. El coche autónomo o los sistemas de reconocimiento de voz son fruto de la inteligencia artificial. También son producto de este proceso las fintech -contracción de las palabras inglesas —finance y technology— o los diagnósticos de enfermedades mediante algoritmos, entre otros cientos de aplicaciones industriales. Su expansión es tan amplia, que conforme nuestra mirada al tema surge la necesidad de bucear en la búsqueda de una definición que establezca límites; diferentes científicos dicen “es un software que imita una serie de procesos de la mente que nosotros consideramos como complejos, inteligentes y exclusivos del ser humano”.

La idea debiera ser que la inteligencia artificial no sustituya a las personas, sino que incremente la capacidad para hacer mejor su trabajo al ampliar su campo cognitivo, hasta ahora limitado.

En este viaje hacia un nuevo mundo ya se divisa la siguiente escala denominada por algunos como machine learning, es decir, enseñar a las máquinas a que busquen e interpreten de la forma más adecuada los datos. Cuando ello se alcance plenamente, los sistemas informáticos podrán actualizarse, haciéndose más inteligentes sin tener que depender de la ayuda de los programadores. La investigación está focalizada en enseñar al software a leer, escuchar y visualizar una serie de contenidos y así ofrecer una respuesta más lógica entre aquellas que ofrezcan una respuesta lógica. Este aprendizaje, gracias a la expansión del Internet de las cosas, permitirá que las máquinas se enseñen unas a otras. En el campo de los autos autónomos, se están desarrollando algoritmos para que puedan avisar en caso de accidente o si las condiciones climáticas cambian para así mutar los parámetros de la conducción.

La inteligencia artificial contribuye a la digitalización de las empresas, ya que, en una organización se genera mucho conocimiento, y los sistemas cognitivos permiten que esos datos se conserven, se clasifiquen y sean accesibles para el conjunto de los integrantes de la organización. En algunas de ellas, ya hace tiempo que pueden usarse sensores para recopilar datos que, procesados, permiten prevenir accidentes laborales o detectar posibles averías, mucho antes de que se conviertan en un problema grave.

Las empresas que adopten rápido la tecnología disfrutarán de ventajas competitivas en función de menores costos o mayor velocidad para dar respuesta a las necesidades de la demanda. En este campo también la presencia del Estado es y será fundamental pues además de los altos costos para acceder a las nuevas tecnologías, en muchos mercados están las restricciones a la importación y, en casi todos, la ausencia de normas que establezca reglas transparentes ante el cambio.

El advenimiento de la inteligencia artificial va a tener un impacto negativo en el mercado laboral. Con ello, no se pretende cerrar las apuestas al progreso sino instar a que, a la brevedad, se deje de lado los debates, para iniciar la puesta en marcha de soluciones que morigeren anticipadamente el pronóstico. Estudios realizados en Europa y EE.UU. en 2015 ya señalaban que el 47% de los puestos de trabajos desaparecerán si no se crean o reformulan otros escenarios y condiciones a los hoy existentes. Estudios realizados por el Bank off América indican que, para el 2025, el impacto disruptivo de la inteligencia artificial podría alcanzar un rango entre 14 billones y 33 billones de dólares, incluyendo 9 millones en ahorro de costos por la automatización de puestos trabajo. Expresado de otra manera que potencia y angustia por la falta de acción, el citado informe remarca que la contribución de la inteligencia artificial en la transformación de la sociedad será 3.000 veces superior a la revolución industrial.

El mismo estudio analizó los trabajos que proyectan realizar las máquinas en detrimento de los trabajadores, por una cuestión de espacio, solo mencionaremos que se imagina para el caso del alojamiento y la gastronomía:

  • Gestión de personas: 9%.
  • Aplicación de conocimientos: 18%.
  • Interacción de personas: 20%.
  • Trabajo físico impredecible: 25%.
  • Recopilación de datos: 64%.
  • Procesamiento de datos: 69%.
  • Trabajo físico predecible: 78%.

En el campo de la industria de la hospitalidad los recursos humanos tendrán futuro en la medida en que sean capaces de trascender el concepto arcaico del servicio en un nuevo imaginario de liturgias; todo trabajo mecánico en breve será realizado por una máquina. A las personas no se les pagará más por trabajar en un hotel, sino por pensar, concebir historias capaces de provocar emociones y experiencias en los huéspedes; el robot ya puede reemplazar a un mozo en la tarde para llevar el trago característico de un destino, pero jamás podrá reemplazar las historias de contenidos que existen alrededor del mismo.

Esta preocupación de unos pocos es intensa pues aún no muta a “una ocupación de muchos”. Recientemente, el economista Ryan Avent expresaba acerca de los apremiantes retos que genera la robotización y el papel que deberá jugar en la renta universal: “la riqueza de la tecnología deberá repartirse más y mejor sino la desigualdad se potenciará aún más”.

 


(*) Jordi Busquets es asesor de FEHGRA, director general de JJB Associates Tourism & Hospitality Consulting, asesor especial del Secretario General de la OMT, apoderado en la Argentina de INNOVA TAX. Como expresidente de la IH&RA, integra su Board. Es profesor universitario y miembro fundador de la Academia Argentina de Turismo.

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