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El buen anfitrión

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Para el autor, la concientización turística es un proceso esencial para la industria de la hospitalidad, que impacta directamente en el negocio turístico.

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Por el licenciado Carlos E. Bassan (*)

Contar con un patrimonio turístico tan rico y variado de nada nos sirve a los argentinos si no desarrollamos una conciencia turística individual y colectiva, que forje una sólida imagen anfitriona ante los turistas extranjeros y nacionales, como un pueblo que disfruta y sabe del arte de recibir, que cuida de sus recursos y que se esmera en la calidad y calidez de sus servicios. Si bien nuestro país tiene aún un gran potencial turístico por desarrollar y la mayoría de sus residentes tiene la vocación para ser hospitalarios, existe sin embargo una serie de hechos que atentan contra la buena imagen y óptimo desarrollo del sector: taxistas inescrupulosos que pasean y les dan billetes falsos a los turistas, hoteleros que no respetan las tarifas o quieren salvar el año cobrando precios exorbitantes en temporada alta, guías que engañan con sus narraciones mentirosas, recepcionistas malhumorados, agentes de viajes que alteran itinerarios y servicios, prestadores de servicios turísticos que ven a los turistas como dólares o pesos caminando, policías de tránsito extorsionando a los turistas por supuestas infracciones de tránsito, etcétera.

Al respecto, la Comisaría y la Defensoría del Turista de la Ciudad de Buenos Aires recibe 500 denuncias diarias de parte de excursionistas vinculadas con esta temática. Por otro lado, la Asociación Argentina de Derecho del Turismo (ADETUR) reveló que el año pasado aumentó un 50 % el robo a los viajeros, denunciando que, en Argentina, el 86% de las cosas que les pasan a los turistas no se resuelven.

Ahora bien, podemos coincidir en que la conciencia turística no es algo que surge de manera espontánea, sino, por el contrario, es el resultado de un proceso lento y eminentemente educativo —que llamamos “concientización turística”—, en el que una comunidad receptora logra comprender y asimilar las características y efectos que el fenómeno turístico puede ocasionar en su territorio, generando a la vez una actitud positiva y hospitalaria hacia los visitantes del área y un comportamiento respetuoso con respecto a su propio patrimonio y entorno. La esencia del negocio turístico tiene mucho que ver con esa piedra angular que se conforma con la calidad de atención, la hospitalidad y la calidez brindada por las comunidades anfitrionas hacia quienes la visitan.

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Este proceso debería iniciarse, como es natural, desde el hogar. En este sentido, la familia es la primera formadora del niño en cuestiones de respeto y buenas costumbres, antes de pasar por la escuela primaria, la secundaria, el terciario y el nivel universitario. También deberían existir otros medios como la prensa escrita, la radio, la televisión, las redes sociales y todos aquellos que permitan desarrollar la conciencia turística en las personas, de manera multilateral, con lo cual se fomentaría y se favorecería de manera masiva y permanente la conciencia turística.

Todos los actores, en mayor o menor medida, son responsables de la construcción de un destino, especialmente, aquellos que tienen un contacto directo con los visitantes. En este sentido, los hoteleros y gastronómicos, los guías e informantes turísticos, los comerciantes, los transportistas, los agentes de viajes y de seguridad, representan ese primer eslabón de contacto tan importante en la experiencia de los viajeros, convirtiéndose en los principales “vendedores del destino”.

De esta manera, es de suma importancia que en este proceso, que desafortunadamente no ha sido continuo ni sistémico en nuestro país, participen de manera coordinada, bajo un plan bien definido, los sectores público y privado, organizaciones sociales, sindicatos, instituciones educativas, asociaciones turísticas y de investigación y todos aquellos entes que tengan que ver con la actividad turística. Solamente de esta manera podremos afrontar esta tarea tan necesaria, con lo cual lograremos desarrollar y acrecentar la conciencia turística argentina, que nos permita atender conscientemente a nuestros visitantes, cuidando y sintiéndonos orgullosos de nuestro patrimonio turístico y brindando servicios de excelencia que hagan de su estancia en nuestro país una experiencia memorable.

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Hacia la construcción de una cultura turística

Entre los elementos de la cultura turística (Secretaría de Turismo de la Nación, 2008), se pueden nombrar:

  • Conciencia turística
  • Conocimiento y preparación
  • Valores
  • Servicios
  • Calidad
  • Calidez
  • Profesionalismo

Se puede definir a la cultura turística como el conjunto de conocimientos y valores que adquieren tanto turistas como anfitriones del destino y que, mediante su práctica, más una serie de actitudes y costumbres, favorece el fomento y el crecimiento de la actividad turística. Esto implica sobre todo tener el compromiso y respeto por las necesidades de ambas partes: turistas y anfitriones (www.entornoturistico.com).


(*) El licenciado Carlos E. Bassan es Capacitador de FEHGRA, Consultor en Turismo Sostenible y Docente Investigador Universitario, Primer Premio de la Academia Argentina de Turismo & AHRCC 2015 y candidato al Premio Argentum como Mejor Profesional en Turismo 2007.

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