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Consejos útiles para ahorrar energía

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Asegurar confort con el mínimo gasto energético; este es uno de los grandes desafíos de los empresarios del sector. A continuación, algunas recomendaciones para tener en cuenta.

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Tanto los restaurantes como los hoteles tienen como prioridad que los clientes estén bien atendidos, sientan la confortabilidad del establecimiento y disfruten de un ambiente agradable y con todas las comodidades. ¿Pero cómo hacer para no derrochar energía en tiempos de crisis y que, paralelamente, no se note? En esta nota, algunos consejos para tener en cuenta.

Utilizar la inventiva

Los restaurantes y alojamientos que ofrecen la vista a jardines coquetos desde ventanales son sencillamente geniales. ¿Pero cuánta agua gastan los propietarios en mantener esas carpetas verdes para solaz de los ojos? Se lo decimos: mucho, pero mucho dinero. ¿Qué hacer entonces? ¿Dejar que todo se seque y las flores se desmayen, como decía Amado Nervo? No, claro que no. Hay formas de remediarlo.

Una de ellas se ve con frecuencia en Europa y es utilizar el riego por aspersión durante la noche/madrugada, cuando todos duermen y solo dejar prendidas pocas luces —las estrictamente necesarias y de bajo consumo— en el establecimiento.

En la Argentina es muy normal que todos, todos, todos los locales, gastronómicos, hoteleros o de venta de cualquier producto, tengan iluminadas a pleno las vidrieras y los ventanales durante la noche.

La verdad es que no hay necesidad: las luces tenues, un poco más bajas que lo habitual suelen resaltar muy bien los productos a la vista y hasta es un verdadero arte jugar con los claroscuros para crear una atmósfera diferente.

Y lo bueno es que todo eso también se puede hacer mientras el negocio está funcionando: en muchas de las mejores revistas de arquitectura del mundo, hay consejos de cómo poder iluminar ahorrando energía, sea cual sea esta.

Porque, ante la crisis energética y el valor de las tarifas, hay que utilizar la inventiva. No queda bien poner carteles dando consejos de cómo y cuándo utilizar artefactos eléctricos, pero el ejemplo siempre enseña. De modo que, si el propietario o encargado invierte dinero para que en los baños el agua salga en forma medida; para que las luces —en los baños de restaurantes— solo se prendan cuando haya alguien adentro o para que la calefacción sea mínima en aquellos espacios donde el público va a estar por poco tiempo, va a tener recompensas.

Los propietarios tienen que arbitrar los medios para poder apagar los aires acondicionados de las habitaciones cuando el cliente sale del alojamiento, aunque sea por unas horas, y capacitar a los empleados para que estén atentos a cerrar las ventanas con la modalidad black out de los espacios que no estén con gente y así mantener el frío en el verano.

Con el calor, en los centros de deportes de invierno, es algo distinto: un espacio tarda mucho menos en enfriarse que en calentarse y, por eso, el consejo es que se regule la temperatura en 24 grados: es esencial que los ambientes estén climatizados, lo que no quiere decir “helados” o a temperaturas “infernales”.

La Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel) difundió una guía de reglas básicas para el racionamiento de energía sin resignar confort y beneficios; y que es útil tanto para los empresarios del ramo, como para los usuarios particulares.

Lo que hay que saber

En los hoteles los pasajeros suelen llevar y conectar artículos eléctricos. Sin embargo, no es lo mismo ver una computadora cargándose que un secador de pelo o calentador de mamaderas enchufados. Si los empleados están bien capacitados, sabrán qué artículos retirar de la corriente eléctrica y dejarlos primorosamente acomodados. Seguramente ese acto hará reflexionar a un porcentaje alto de clientes.

Otro dato que nos informa la Cámara es sobre el uso del aire acondicionado. Lo ideal es ponerlo en 24° y muchos establecimientos hoteleros tienen sistemas que impiden variar esa temperatura.

En los gastronómicos es más difícil porque el calor o el frío aumenta o disminuye con la cantidad de gente, entre otros factores. Una solución es climatizar durante el día a 24°, cuidando que puertas y ventanas estén cerradas; y, claro, limpiar sus filtros casi diariamente.

Otro de los tips es mantener en condiciones las heladeras y freezers, porque estos equipos implican el 30% del consumo de una vivienda promedio. ¡Imagínese en hoteles y restaurantes!

Para eso, hay que saber que las partes traseras deben estar separadas de las paredes por al menos 20 centímetros y conservarse limpias y ventiladas: en malas condiciones, consumen hasta el 15% más.

Mantenga una temperatura de 6° en el compartimento de refrigeración y de -18° en el de congelación. Cada grado que reduzca la temperatura aumentará innecesariamente un 5% el consumo de energía.

La mayor parte de la energía que usan los lavarropas (del 80% al 85%) se utiliza para calentar el agua. Pero como la limpieza de la ropa blanca y manteles necesita del agua caliente, casi hirviendo, hay que elegir los aparatos que indiquen explícitamente cómo se consume menos energía y asegurar que, cada vez que se llene, la carga esté completa.

Las computadoras se encuentran entre los diez equipos que más consumen en el hogar. Apague el monitor si no va a utilizarla por cierto tiempo. En los hoteles que tienen salones ad hoc, las computadoras no están todo el día prendidas, suelen tener horarios de uso o algún dispositivo que se prende solo si se la está usando.

Hay que mantener limpias las lámparas y las pantallas: aumentará la luminosidad sin aumentar la potencia y podría suponer un ahorro de hasta un 20% en el consumo eléctrico para iluminación. Una lámpara sucia o en mal estado pierde hasta un 50% de su luminosidad.

Adapte la iluminación a las necesidades de su establecimiento y dé preferencia a la iluminación localizada: además de ahorrar, conseguirá ambientes más confortables. Asimismo, en garajes, zonas de tránsito, entradas, parques, es interesante colocar detectores de presencia para que las luces se enciendan y apaguen automáticamente, así como usar luminarias exteriores equipadas con fotocélulas o temporizadores, con apagado diurno.

Más recomendaciones

Y luego está el sentido común que, claramente, es el menos común de los sentidos. Por ejemplo, piense que la energía consumida en iluminación ronda entre el 12% y el 26% del gasto total de la casa y el doble en un establecimiento comercial. Es por eso que usar lamparitas de bajo consumo importa un ahorro de hasta un 75% de energía.

Los que tienen calefacción central deberían graduar el termostato en unos 20°C y andar abrigados: piense que cada grado suplementario representa un 7% más de consumo energético.

 

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