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Cinco ciudades para disfrutar

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Bahía Blanca

Fotos: Turismo Bahía Blanca

Esta ciudad bonaerense es la puerta de entrada a la Patagonia argentina y una de las localidades más importantes de la Provincia. Su puerto, uno de los más grandes del país, por su ubicación estratégica entre la Pampa y la Patagonia, es un punto de unión entre las vías de comunicaciones del país.

Los datos históricos dicen que la ciudad fue fundada en 1828, antes de la Campaña del Desierto contra las poblaciones indígenas, que desangraron al país.

Pero esta metrópoli creció sin parar hasta convertirse en lo que es hoy, una bella ciudad de imponente infraestructura urbana y de servicios, que abarca todos los gustos.

En la zona céntrica se pueden ver edificios históricos, financieros y administrativos, siempre rodeados de espacios verdes, plazas con hermosos monumentos y fuentes que testimonian el pasado local.

Es altamente recomendable un paseo por la ciudad, donde guías especializados muestran los edificios más emblemáticos y la historia de cada uno de ellos.

Como se trata de una ciudad portuaria, el viajero puede hacer varios altos para saborear mariscos y pescados frescos en los restaurants y bodegones.

Un paseo por las instalaciones hará ver al visitante que la ciudad recibe a gente de todos lados del mundo, lo que la volvió absolutamente cosmopolita, donde aprender es un placer.

Y como puerta de la Patagonia, Bahía Blanca es el punto ideal desde donde parten varias rutas imperdibles, panorámicas —la costera, por ejemplo— y caminos rurales, que le permiten al turista comprender el sincretismo entre mar y ganadería, tan presente en la zona.

Para los amantes del aire, Bahía Blanca brinda al visitante vuelos turísticos de bautismo y se puede llegar a sobrevolar Monte Hermoso, Sierra de la Ventana y el dique Paso de las Piedras.

La ciudad es, además, un importante centro para realizar convenciones y congresos: nadie que haya ido dejó de volver aunque sea una vez en la vida.

Purmamarca

Fotos: Mintur

La belleza es tanta en esta ciudad de la provincia de Jujuy, que relatarla se hace difícil. Solo hay que saber que Purmamarca tiene como marco de su imponencia al Cerro de los 7 Colores, una maravilla natural irrepetible.

Esta comarca se encuentra a 65 kilómetros de San Salvador de Jujuy, a 3 al este de la Ruta Nacional 9 por la Ruta Nacional 52 y vecina a la famosa Ruta 40, lugar que hay que visitar alguna vez.

Se trata de una pequeña aldea de origen prehispánico, cuya historia originaria se remonta hacia el siglo XVI, tiempo en que supo formar parte del Camino del Inca. Su trazado urbano fue realizado en torno a la iglesia de Santa Rosa de Lima. La plaza, ubicada frente a la iglesia, es cada mañana el escenario de la feria de artesanías más colorida de la región Norte.

Y tiene sus curiosidades: además de casas de adobe, algunas de un blanco inmaculado, Purmamarca tiene el Cabildo más pequeño de toda la Argentina. Algunas pocas cuadras arriba, la oferta de locales de artesanías de diseño y restaurantes gourmet diversifica el paisaje y suma encanto, donde también se encuentran pintorescos emprendimientos hoteleros de refinada arquitectura, alta calidad y destacados servicios.

Fuera de la ciudad está el imponente Cerro de los 7 Colores, con tonos de ocres, amarillos, naranjas, verdes, marrones, lilas y violetas, fruto del origen sedimentario de las rocas que lo componen.

Dando la vuelta al popular cerro, a lo largo de apenas 3 km, el Paseo de los Colorados ofrece un paisaje magnífico. El circuito comienza en alguna de las callecitas del pueblo —tiene dos entradas/salidas posibles— y se extiende hasta transformarse en un enigmático camino de tierra rojiza. Avanzando el paso, un poco más allá se encuentran algunas casas alejadas y después pura naturaleza teñida de rojo furioso. En el medio, los verdes amarillo brillantes de los cardones se disputan la atención con el intenso celeste del cielo.

¿Un consejo? Purmamarca está a 2192 metros sobre el nivel del mar, con lo que el mal de altura siempre está presente. Pero no se preocupe: en la plaza, en cualquier esquina, los vecinos obsequiosos le dirán cómo hacer para sentirse bien.

Villa Gesell

Fotos: Turismo de la Provincia de Buenos Aires

Es la ciudad más hippie de la Costa Atlántica. Y, quizá, la más divertida para los adolescentes que despuntan el vicio de salir de noche, amparados en un férreo control y mucha seguridad.

Esto es Villa Gesell, una de las ciudades balnearias más importantes del litoral marítimo, de enorme belleza y que ofrece una excelente infraestructura, tanto para el relax como para el esparcimiento.

Se trata de un balneario donde los hoteles de alta gama y los restaurants gourmet se mezclan alegremente con los artesanos, los cuatriciclos, el hermoso pinar que rodea la Villa y los boliches, entre otras bellezas.

Gesell, a secas, queda a poco más de 350 kilómetros de Buenos Aires, entre médanos fijados laboriosamente y un área boscosa llena de tamarindos, pinos, acacias y eucaliptos. Las playas tienen un suave declive, son anchas y con todos los servicios de los mejores balnearios: duchas, servicio de playa, carpas, sombrillas y las tradicionales canchas de beach vóley.

También es posible practicar natación o actividades náuticas como jet ski, windsurf, paseos en lancha y pesca deportiva embarcada o desde la costa.

Otras opciones en Gesell son las travesías en vehículos 4×4 hasta el Faro Querandí o por la Reserva Dunas Norte, paseos en cuatriciclo, visitas al Parque Zoológico y al Paseo de los Artesanos o una práctica de golf en el circuito de la ciudad. La cancha dedicada a este deporte está considerada como de las mejores de la costa, con 18 hoyos y un excelente césped. Las instalaciones incluyen: club house, estacionamiento, proshop con venta de equipos e indumentaria, putting green, driving y canchas de tenis.

Trelew y valle del Chubut

Fotos: Esteban Widnicky

Mágica. Trelew y el valle del río Chubut es una comarca mágica. ¿De qué otro modo se podría definir a esta ciudad, ubicada en una región donde se tutean las tradiciones con las guerras, los indios, malones, duendes, ovejas, galeses y princesas que tomaron el té, como Alicia en el País de las Maravillas?

Lady Di probó el elixir de sus ancestros y paseó por este valle de pueblos misteriosos y solitarios, pero bellos y acogedores.

La ciudad de Trelew tiene una atmósfera especial. Está ubicada a orillas del río Chubut, al noreste de la provincia del mismo nombre y se trata de una pujante ciudad industrial que hace culto de sus ancestros.

Trelew es la sede permanente del Eisteddfod del Chubut, un encuentro anual de origen celta que se realiza únicamente en Gales y en esta provincia. El evento reúne a músicos y poetas que compiten con sus obras e interpretaciones. Y a duendes, claro.

La ciudad está a 1450 kilómetros al sur de Buenos Aires y es el centro de distribución de bienes y servicios, un enorme nudo de comunicaciones que vincula distintas regiones de la provincia entre sí y con el resto del país.

Por estar ubicada en el valle inferior del río Chubut, la ciudad tiene clima templado y seco, lo que la convierte en una zona ideal para largas e importantes excursiones, que incluyen naturaleza, cultura y paleontología, siempre que el visitante esté bien protegido tanto para el frío como para el calor.

El más largo de los paseos dura aproximadamente ocho horas y se ofrece durante todo el año. Se sale temprano por la mañana hacia el puerto de la ciudad de Rawson para realizar el avistaje embarcado de los delfines más pequeños y vistosos del mundo. Luego, se vuelve a Trelew, donde se puede visitar el impactante Museo Paleontológico Egidio Feruglio, uno de los más importantes de Latinoamérica en su especialidad. Allí se pueden apreciar más de 2000 piezas, entre las que sobresale el dinosaurio más grande del mundo descubierto hasta la fecha.

Siguiendo con la aventura, una opción es ir a Gaiman, localidad que conserva en excelente estado algunos de los edificios que data—n de fines del siglo XIX, época en la que colonos provenientes de Gales llegaron a Chubut para habitar el valle. Allí fue donde Lady Di tomó el té, cual Alicia en el fin del mundo, y su tacita se exhibe.

Más adelante, Dolavon espera al visitante donde varias de las chacras ofrecen la experiencia del agroturismo y la elaboración de productos artesanales.

De ahí a Puerto Madryn hay solo un paso —que hay que dar—. Y si lo da, no olvide comer riquísimos mariscos en cualquiera de sus muchos restaurantes, famosos por la variedad de sus platos.

Gualeguaychú

Fotos: Mintur

Situada en la provincia de Entre Ríos, Gualeguaychú es una de las ciudades más lindas del Litoral.

Los que ya estuvieron dicen que es un lugar ideal para descansar durante todo el año y, de paso, no perderse la belleza del río Uruguay que se encarga de ofrecer al turista variadas alternativas. Y el carnaval, por supuesto, una de las atracciones más populares y renombradas.

Todos los sábados de enero y de febrero se puede disfrutar del llamado Carnaval del País, con el desfile de comparsas, coreografías y las elaboradísimas carrozas en el Corsódromo.

Pero no es lo único: el viajero puede despuntar allí el gusto por conocer una tierra diferente, con verdes colinas que dan al río Gualeguaychú.

El clima de la región es templado y agradable, y hasta allí se llega por las rutas nacionales 12, 14 y 136. Hasta se puede cruzar al vecino Uruguay por el Puente Internacional Libertador San Martín, que une la ciudad con la localidad de Fray Bentos.

¿Qué hay para ver? Los balnearios, el puerto y el parque Unzué, famoso por su vegetación y que, con los demás puntos de interés citados, tienen un denominador común: son ideales para realizar deportes náuticos —la pesca vale la pena—, paseos y caminatas.

¿Qué hay para hacer, además de deportes? Visitar e internarse en los varios centros termales, como los de Gualeguaychú y Termas del Guaychú.

Un city tour es ideal para conocer a la ciudad y su gente. La plaza San Martín, la plaza Urquiza y la catedral San José son algunos de los sitios culturales imperdibles, así como el Museo del Instituto Magnasco, el Ferroviario, la casa de Andrade y la de Fray Mocho.

A pesar de haber tenido una repercusión en los medios sin precedentes en los últimos tiempos, esta bella ciudad conserva intacta la calma y la quietud del interior, por lo que espera al visitante dispuesta a ofrecerle todo lo que tiene: una naturaleza inigualable.

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