FEHGRA Argentina
Prime Ediciones

Trayectorias: Juan Baremberg

Por  |  0 comentarios

Su nombre no pasa desapercibido en la comunidad carlospacense. Con treinta años de trayectoria, el empresario rosarino le hizo frente a la adversidad y construyó un emprendimiento que hoy es símbolo de la excelencia en hotelería.

Por la licenciada Lorena Moix (*)

Juan y su hijo menor, David

Juan y su hijo menor, David

Ojos del cielo, mirada profunda. Los surcos de su piel cuentan los años de una vida intensa, apasionada y vertiginosa; de esas que revierten las crisis en oportunidades y las dificultades en desafíos. Juan Baremberg es la representación de la tenacidad y marca registrada, junto a su socio Hugo Golber, de uno de los hoteles con mayor trayectoria en Villa Carlos Paz.

20

Dos quijotes de una historia que se abrió camino por la fuerza de la convicción, allá en los ochenta, cuando decidieron dar un salto de calidad que rompiera con la oferta turística imperante. El Portal del Lago surgiría como la efigie de la excelencia para arrebatar las primeras cuatro estrellas de la ciudad en materia de alojamiento, liderando casi exclusivamente este espacio durante décadas.

Proyectos que encumbraron los sueños del empresario textil, hasta entonces, amplio conocedor de la gastronomía y la hotelería sencillamente por estar del otro lado del mostrador. “Mi experiencia previa era que yo dormía todos los días en hoteles. Tenía representaciones textiles y, al parar en cada uno de ellos, me incliné por la parte de la comida, incluso me hice amigo de los jefes de cocina y en algunos tenía el delantal colgado”.

La actividad de viajante desde su Rosario natal lo trajo a las tierras del rally, de las montañas escarpadas y de los valles que se sumergen en la aparente quietud de las aguas del San Roque. “No era el lugar ideal”, admitiría más tarde, para hacer mención a esos molinos de viento que supieron darle pelea en la obstinación del sacrificio y en cumplimiento de la palabra empeñada.

8

Los comienzos

Cuenta la historia convertida en leyenda que, habiendo definido su destino, Juan Baremberg ultimaba detalles del viaje a Carlos Paz cuando se encontró con quien sería su compañero de negocios. “Me voy a comprar un lote para hacer algo relacionado con el turismo”, le respondió a su amigo de la vida Hugo Golber mientras retiraba unos “pesos” del Banco. “Si querés un socio, no hace falta que me digas…”, respondió aquel, desconociendo los alcances de la oferta que lo uniría para el resto del viaje.

En julio de 1983 compraron el primer lote y la construcción arrancó el mismo día que Argentina estrenaba el retorno a la democracia. Un equipo de treinta y cinco obreros daba forma al cuerpo principal del edificio, al que luego le adosarían otra manzana con más habitaciones, un Salón Auditorio, el quincho y demás amenities. “Empecé con la idea de unas cabañitas, y terminamos en más de diez mil metros cuadrados”, recuerda quien abrió las puertas del establecimiento el 13 de febrero de 1986.

La arquitectura de materiales nobles entre los que se destaca el ladrillo visto, la madera y los tejados negros, impactan contra el verde cordón que atraviesa la avenida Costanera, para dar la bienvenida al espejo de aguas mansas. Salas hexagonales, amplios descansos y un puente capaz de articular la impactante estructura atravesada por el paso vehicular, hacen del Portal del Lago uno de los establecimientos más categorizados de Punilla e icónico del barrio Santa Rita.

“El 90% fue idea mía, lo tenía en mi cabeza: el ladrillo a la vista… el tipo de madera y el techo negro; soñaba con eso”, ilustra el empresario.

HYG7473

Una gran inversión y también un riesgo…

“Toda cosa que se pone en marcha significa un riesgo, y la hemos pasado bastante flojo en un momento, en otros muy bien; y en otros recontra bien. Y en los muy bien te viene la locura y vas hacia otra cosa más. Hoy estamos trabajando en mejorar la iluminación, las habitaciones, y estamos con un proyecto de relanzamiento del restaurante”.

—¿Cómo era la Villa de los ochenta?

Cuando arrancamos no había nada. Creo que esto fue un avance que le vino muy bien al barrio, gracias a Dios y a toda la gente que estaba acá y se animó a ir haciendo cosas. El que tenía un lote trató de hacerse una linda casa, y el que tenía una casa muy vieja terminó mejorándola. No era el lugar ideal, hay muchos lugares a lo mejor más preparados, o sea que el gobierno te prepara el camino para hacer algo turísticamente hablando. Acá hubo que luchar solo, si bien estamos aunados a la Asociación Hotelera, de ahí salen las ideas.  En el Portal hubo mucho de esfuerzo e inversión, plata sin duda, porque sin plata te quedás en los cimientos. Corríamos como locos; de las fiestas me iba a las cinco de la mañana, a veces con la ropa puesta me tiraba debajo de la ducha, muerto de cansancio, y salía al rato cambiado de nuevo porque tenía otro evento.

—Mencionó su pasión por la gastronomía, ¿cuánto de usted hay en el menú seleccionado?

Es la prioridad del hotel. Acá el huésped tiene que salir contento por el lugar y muy satisfecho por la comida. Durante más de veinticinco años me dediqué todos los santos días a la cocina, tratando de inventar algo. Fui la cabeza de la gastronomía y me ubiqué al frente de todos los eventos. Pensaba los menús hasta armar uno que se ajustara a las exigencias de quien me lo estaba pidiendo.

21

—¿Tiene un plato de su especialidad?

¿Le gustan los mariscos? El plato que me destaca es el crêpe de centolla.

Cuestión de familia

“Cuando a Betty le propuse lo de Carlos Paz se quedó… No me contestó ni sí ni no. Pero cuando tomamos la gran decisión fue un sí”, arriesgó Juan, como escarbando en el baúl de los recuerdos aquellos momentos en Rosario, premonitorios de la mudanza familiar.

Beatriz es maestra y ejerció su profesión hasta fines de los ochenta, ya en Carlos Paz y a punto de dar a luz al último de sus cinco hijos, David. La familia se completa con Jessica, Hernán, Natalia y Mauro, y tres de ellos (los más chicos) hoy forman parte del staff del hotel al igual que uno de los hijos de Golber.

Fiel compañera, fueron sus mesas dulces las que coronaron la exquisita selección gastronómica de Juan, por cuyo mérito el Portal del Lago se destaca. Porque no solo hay que ser, sino permanecer. La descendencia reconoce que la identidad del establecimiento tan afanosamente construida es una marca registrada en un mercado cada vez más exigente.

“Dar un servicio no pasa únicamente por las mesas o una buena iluminación; el servicio es la sonrisa del que te está atendiendo y que lo hace con ganas porque no sos un número. Lo hago yo y lo hacen mis empleados: todos nuestros huéspedes tienen nombre y apellido”.

Servicio que también entiende, lo obliga a liderar el espacio de las preferencias: como muchos de su generación, Juan le escapa a la tecnología, pero solo en calidad de usuario. Que “no es mi tema” admite sin contemplaciones, para luego advertir que supo rodearse de profesionales y asesores para estar acorde a las demandas de Internet y del comercio online. “No estar en el mercado virtual es no existir”, argumenta.

Representados

Es palabra autorizada, y su presencia atrae tanto como para seguir siendo tentado a ocupar posiciones de liderazgo dentro del sector. Pero se niega. Su naturaleza instintiva le indica que es mejor dejar hacer a las nuevas generaciones y que la conducción actual, a cargo de Guillermo López Novoa en la Asociación Hotelera y Gastronómica de Villa Carlos (AS.HO.GA), y de su gran amigo Alejandro Moroni, como secretario general de FEHGRA, le aseguran una buena representatividad.

Pero hubo tiempos difíciles y Baremberg los recuerda desde su costado más batallador. “Fui vicepresidente de la Asociación Hotelera y Gastronómica de Villa Carlos Paz (1987-1990), y durante esos años logramos tener la sede propia y cambiarla totalmente, hacerla más moderna, que es lo máximo que podemos aspirar acá”.

Ok-entrada-hotel-(1)

Y agrega: “Hubo una época en que se abrió la gente muy mayor, y empezamos a pegarle nosotros”. Energía impresa en acciones, como cuando “inventamos cosas raras, llevando un camión con burros y chicas vestidas con gorros de Córdoba por calle Callao. Paramos el tráfico”.

“En su momento, cuando estaba toda la mano que venía mala, había épocas que parecía que perdíamos el Rally, y nosotros mandamos gente para retener el evento”, recuerda.

A futuro, las preocupaciones cambian. “A mí me preocupan los que vienen atrás, mis nietos… Me dicen ´metete Juan´, pero no, porque me agarro todo con mucha responsabilidad; soy muy enérgico. También nos afectaron los aumentos, como toda empresa y casa de familia, pero nosotros tenemos como consumo grande de todos los meses el tema sueldo, acá hay 45 empleados y mucho personal de gastronomía al trabajar con eventos… A nivel ciudad creo que no se está trabajando mal, pero siempre hay algo para mejorar. Como nuestro hotel, dicen que es lindo, pero detrás estamos siempre dando martillazos”.

HYG7472

—¿Carlos Paz es la meca del turismo nacional?

No, hay que ser honesto y digo que somos uno de los puntales de todas las sierras de Córdoba, pero de Argentina sería mucho decir. Porque decir turismo es tener, no digo todos los climas, pero casi todos. Sin embargo, al que viene con lancha, moto de agua y le gusta pasar las vacaciones, este es el lugar ideal”.

Treinta años

Artistas, periodistas, políticos, deportistas, escritores… pilotos de tantas ediciones del Rally Argentina, y cientos de figuras internacionales disfrutando de su estancia, forman parte de ese cúmulo de satisfacciones que Juan atesora como si fuera ayer.

“Creo que hay muy poca gente que no nos conozca… Acá estuvo Alfonsín, Menem parando unos días, De la Sota…”; aunque su mayor admiración no viene justamente del lado de la política, sino del arte: “La última conferencia que dio en el país fue en el Portal”, señala al referirse al autor de Sobre héroes y tumbas, entre otros títulos. “No me moví de su lado, además estaba mal de la garganta y había que estar cerca para oírlo”, dice en referencia al escritor Ernesto Sábato.

Lo cierto es que tres décadas le han valido no solo el reconocimiento de sus colegas, también el de la Legislatura de Córdoba (por iniciativa de la legisladora Mariana Caserio), que los distinguió por la trayectoria luego del acontecimiento celebrado a mediados de febrero de este año.

unspecified

Encuentro al que asistieron funcionarios municipales y provinciales, además de representantes del deporte como Falucho Laciar, Gabriel Raies (hoy integrante de la Agencia Córdoba Turismo), Mariano Reutemann, como también Alejandro Moroni en representación de FEHGRA; familiares y amigos.

“Cuando vinimos, la gente de este pueblo nos decía que estábamos locos, que no era lugar para una inversión de esta naturaleza… Aún hoy estamos llenos de sueños y el ímpetu de hacer, que es lo más importante”, señaló en aquella ocasión su entrañable amigo Hugo Golber.

Porque “fue mucho el trabajo, no fue fácil, pero mientras se hagan las cosas que corresponden con honestidad…” sugiere, “el sacrificio habrá valido la pena”.

La empresa en números

  • 30 años de trayectoria tiene la Empresa Portal del Lago Hotel, fundada por los amigos y socios Juan Baremberg y Hugo Golber.
  • 2 manzanas unidas por un puente emblemático conforman el emprendimiento hotelero.
  • 94 habitaciones.
  • 4 salones que permiten reunir simultáneamente hasta 1.280 personas.
  • 000 m2 cubiertos y 12.000 m2 de arboledas, piscinas y espacios verdes frente al lago son la bienvenida ideal a las Sierras de Córdoba.
  • 2 restaurantes y 1 bar.
  • 3 piscinas al aire libre y 1 climatizada.
  • 45 empleados.

(*) Lorena Moix es licenciada en Comunicación Social. Prensa AS.HO.GA.

You must be logged in to post a comment Login