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Celebrar la primavera

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PINAMAR

Fotos: Sectur Pinamar

Una ciudad tan mágica, una zona tan especial no podía tener un origen menos ¿romántico?: las tierras que dieron nacimiento al balneario más top de la provincia de Buenos Aires pertenecieron por herencia a Martín de Álzaga, esposo de Felicitas Guerrero, quien en 1870 murió de manera trágica, víctima de un drama pasional.

Hay quienes dicen que su fantasma deambula por Barracas donde vivía, pero que también visita las dunas pinamarenses, lo que envuelve a estas arenas en un mítico destino difícil de olvidar.

Como sea, la historia —resumida— cuenta que, al no tener descendencia, las tierras fueron repartidas y los 25 kilómetros de playas y médanos costeros quedaron divididos entre varias estancias y sus dueños decidieron armar un balneario para ver pasar la vida y disfrutarla.

Y por suerte, claro, que se decidieron por esa bucólica manía del disfrute: hoy Pinamar, a tan solo 340 kilómetros de la Capital Federal, y que debe su nombre a los cientos de pinares que la embellecen, es un balneario de referencia para quienes quieran descansar, comer bien, nutrirse de arte, elegir entre las primeras marcas nacionales e internacionales de la moda, divertirse durante su célebre noche de boliches y practicar deportes como la pesca o el golf, entre otros.

¿Qué se lleva durante las temporadas? Vaya a Pinamar. ¿Dónde está la movida del verano? Allí. ¿En qué balneario se instalaron las mejores galerías de arte? En sus arenosas y glamorosas calles.

Y hay más: una exquisita hotelería —de las mejores de la Costa Atlántica—, bellezas naturales que invitan al turismo durante todo el año, fiestas camperas a pocos kilómetros y playas extensas condimentadas con la arquitectura ecléctica que combina mansiones y departamentos familiares.

A la habitual postal de los cuatriciclos, hay que agregarle la atracción de deportes como el windsurf, el jet ski, el wakeboard, paseos en lancha y hasta pesca embarcada de tiburones o en el muelle local con mediomundos.

Y hay más ventajas: caminando se puede llegar hasta la vecina Cariló, un bálsamo marino para los más solitarios, o excursiones a Villa Gesell, la ciudad más hippie y descontracturada de la zona.

Pinamar tiene otros atractivos: es una ciudad ideal para convenciones y congresos merced a la enorme cantidad de hoteles con vistas únicas, preparados para recibir y acoger a miles de convocados.

Ya al filo de la noche, la ciudad tiene un sinfín de ofertas gastronómicas para los paladares más exigentes, boliches que hacen las mieles de los adolescentes que en masa arriban a estas arenas y las caminatas a la luz de la luna por los mismos lugares por donde Felicitas Guerrero lloró de amor.

LA PLATA

Fotos: Ematur La Plata

Es una ciudad “racional”, si es que vale el adjetivo, porque fue diseñada, dibujada y creada para ser la Capital de la Provincia de Buenos Aires. Y salió fantástica.

Eso sí: cuidado con las diagonales si el viajero es despistado, porque no todo es lo que parece, y puede que tarde en llegar al destino deseado.

Pero si se pierde, disfrute: calles muy arboladas, una arquitectura hermosa y muy europea, la tranquilidad pueblerina de las “afueras” y los monumentos imperdibles como la Catedral, el Museo de Ciencias Naturales, el Zoológico, la Universidad o el Teatro Argentino, por nombrar solo algunos.

Ah, y el nuevo Estadio Único, donde los mejores deportistas y artistas nacionales e internacionales se dan cita.

La Plata se encuentra en la región de la Pampa Húmeda, a solo 55 km al sudeste de la Capital Federal y hasta allí se llega por la Autopista Buenos Aires-La Plata.

Su trazado geométrico, diseñado por el jefe del Departamento de Ingenieros, Pedro Benoit, junto a varios urbanistas e ingenieros, ha sido elogiado por los más reconocidos urbanistas del mundo.

Conocida como la “ciudad de las diagonales”, el clima en esta región se corresponde al tipo templado, con una temperatura media anual de 17° C con abundante humedad, por estar a escasos kilómetros del Río de la Plata.

La llaman también la “Ciudad de los Tilos” —huelga decir por qué— y su trazado tiene una plaza cada siete cuadras, las que cumplen la función de pulmones verdes y de espacios para la recreación.

Ideal para toda la familia, en La Plata se puede entretener a los más pequeños en la Ciudad de los Niños o descansar de un largo día caminando por el Parque Pereyra Iraola, de 600 ha de extensión y el Paseo del Bosque, donde se encuentran el Observatorio Astronómico y el Jardín Zoológico.

A escasos kilómetros del centro se puede disfrutar de los balnearios de Punta Lara, donde se puede practicar jet ski, windsurf y velerismo, o pasar un hermoso día de campo en alguna de las chacras que brindan servicios de agroturismo.

Y es una ciudad joven, no solo por la fecha de su nacimiento, sino por las inmejorables casas de estudios: una especie de enorme campus a cielo abierto.

Vaya. No se la pierda.

PARANÁ

Fotos: Turismo de Paraná

En las tierras donde Urquiza sembró independencia, dicen que están las mujeres más atractivas del país. Y si el viajero va por Paraná, la capital de la provincia de Entre Ríos, y pregunta si la premisa es verdadera ¡quién lo va a negar!

Destino ideal para pasear, hacer turismo corporativo, disfrutar de la ribera y de las playas del río Paraná, la ciudad, dicen, está edificada sobre un mar de termas interiores.

La ciudad tiene un rico patrimonio histórico, arquitectónico y cultural; parques extensísimos, una oferta gourmet imperdible —los pescados de agua dulce son exquisitos— y un circuito nocturno digno de mencionar.

La Catedral es uno de los principales atractivos y las leyendas de los principales monumentos, otro, además de la enorme oferta de teatros y museos.

A la ciudad se accede por varias rutas, pero es muy recomendable cruzar el túnel subfluvial desde la ciudad de Santa Fe: hay que cultivar la experiencia de saberse debajo del agua…

La geografía de Paraná —que en lengua guaraní significa “Padre de las Aguas” — presenta un relieve ondulado debido a la acción del curso del río, formando abruptas barrancas de más de 80 metros y costas donde se desarrollan divertidas actividades náuticas como windsurf, esquí acuático, wakeboard, natación, paseos en lancha y pesca deportiva.

En cuanto a la arquitectura, es recomendable pasear por sus calles deleitándose con las fachadas únicas de antiguas casonas y modernas construcciones de avanzados diseños. Aquí, lo colonial y lo moderno se saludan sin antipatías y se codean con otros estilos bellísimos.

Es muy recomendable participar de un city tour: se pasará por la avenida Costanera, la Catedral, el Palacio Municipal, el Centro Cívico, el Edificio de Correos, la Sociedad Española y el Teatro 3 de Febrero, entre los más destacados. Paseo impostergable es recorrer el Parque Urquiza, un espacio de 44 hectáreas sobre las barrancas del Río Paraná, con añosas escalinatas que transcurren entre cascadas y vertientes, fuentes de agua, juegos infantiles y numerosos monumentos y esculturas que forman un conjunto bien cuidado de colores y aromas florales.

MISIONES

Fotos: Esteban Widnicky

Esta provincia es conocida por tener una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo: las Cataratas del Iguazú. Pero es más que todo eso.

Misiones guarda en su rojiza tierra destinos únicos e imperdibles y donde todo es posible: deportes extremos, avistajes de aves únicas, saltos y cascadas, el secreto de la yerba mate, comidas regionales, artesanías, hoteles internacionales, museos, ruinas arqueológicas, una triple frontera enigmática y selva impenetrable, por nombrar solo algunos hitos.

Millares de turistas de todas las latitudes del mundo llegan durante todo el año a esta provincia, lo que convierte al turismo en una de las principales actividades económicas.

Las Cataratas del Iguazú y sus pasarelas mimetizadas con el ambiente permiten que nos adentremos en la selva y observemos de cerca estas caídas de agua que logran su mayor expresión en la afamada Garganta del Diablo. Posadas es la capital de esta provincia, con una arquitectura variada y paseos especiales. Cerca de esta metrópoli se despliega una serie de pueblos que muestran la idiosincrasia misionera. Entre estos aparecen Eldorado, Montecarlo, Puerto Rico, Jardín América y San Ignacio, conocido por el inconfundible color anaranjado de sus Ruinas Jesuíticas y haber dado albergue a uno de los escritores más importantes de esta región: Horacio Quiroga.

En el centro de Misiones aparecen otras localidades que combinan de manera perfecta a las pequeñas sierras con la selva y la tierra colorada. Entre ellas encontramos a Santa Ana, con su gigantesca cruz mirador, y a Oberá, una de las ciudades más prósperas de la provincia y en donde la inmigración europea introdujo sus costumbres y tradiciones.

Un capítulo aparte merece la ciudad de El Soberbio, portal de entrada a los célebres Saltos del Moconá, donde el río corre de costado, algo que hay que ver para entender.

LA PAMPA

Foto: Subsecretaría de Turismo de La Pampa

El turismo no le hace justicia a esta provincia, considerada como “de paso” para otras localidades, especialmente, las del sur y sus centros de esquí. Y es un error, porque La Pampa es dueña de paisajes únicos, de una belleza incomparable, con circuitos casi obligatorios.

Hay que empezar por la capital, Santa Rosa, una ciudad muy moderna y famosa por sus propuestas culturales y actividades de agenda. La influencia de las colectividades que llegaron de Europa y se esforzaron para poblarla y hacerla suya se manifiesta hoy a lo largo de sus calles, parques y paseos. Españoles, italianos y franceses ofrecieron su inventiva, inversión y capacidad de trabajo para dar inicio a actividades sociales y deportivas.

La ciudad es una especie de portal hacia la famosa Ruta del Desierto, una recta inconmensurable que comienza en Colonia 25 de Mayo y que le ofrece al turista vivir un poco de la actividad rural propia de la zona.

Es muy recomendable la visita a El embalse Casa de Piedra, el Parque Nacional Lihuel Calel, un verdadero reservorio del pasado y donde es posible realizar distintas actividades de aventura como acampar, subir a sus cerros, realizar avistajes de flora y fauna autóctona, y hasta visitar un sector con pinturas rupestres.

El famoso Parque Pedro Luro, conocido también como el paraíso de los Ciervos Colorados, está ubicado a minutos de la capital provincial y donde funciona “El Castillo”, un museo de muebles, carruajes y objetos personales de su primer dueño, y que le da nombre al paseo. La Pampa es ideal para visitarla en familia.

La caza mayor —cuidada y medida— es una de las atracciones internacionales de esta provincia: llegan desde todos lados, especialmente de Europa y los Estados Unidos, para llevarse piezas únicas.

Los deportes, desde el trekking hasta el golf, son altamente aconsejables y, claro, los alojamientos en diferentes estancias donde se vivirán momentos únicos y muy gauchescos.

Ciudades modernas y tradiciones campestres, todo en una geografía que cada vez tiene más para sorprendernos —el turista puede acercarse a la Casa de La Pampa para informarse mejor—.

EL CALAFATE

  • Foto: Sectur
  • Foto: Mintur
  • Foto: Mintur

La soledad de la estepa es una de las experiencias más duras pero excitantes de esta provincia argentina, Santa Cruz, la más austral del continente.

Las distancias son inconmensurables aquí y el paisaje, extraño. La ausencia de vegetación y las manadas de animales camélidos, una maravilla y el paisaje confieren cierta melancolía que pocos parajes tienen.

A todo esto hay que ver si se quiere llegar a El Calafate, una maravillosa ciudad distante a 316 kilómetros de Río Gallegos, capital de la provincia y que le debe su nombre al pequeño arbusto homónimo típico del sur patagónico del cual se extrae un fruto.

El Calafate es hoy un destino mundial, un importante centro turístico que ha adquirido trascendencia nacional e internacional en los últimos años. Sus lujosos hoteles y sus típicos restaurantes han logrado posicionar a esta ciudad como uno de los destinos mundiales que merecen conocerse.

Verdad es que la mayor atracción es el glaciar Perito Moreno, con su rompiente sorpresiva y los paisajes que se pueden ver caminando sobre su cima.

Pero hay más, mucho más: el cordero patagónico que se sirve en los restaurantes con variadas recetas, que van desde la estaca, el disco, hasta bocados agridulces.

Pero también allí, tan cerca de una de las maravillas naturales casi perfectas, se pueden realizar deportes extremos, y excursiones a diferentes puntos del paisaje, ejercitar el cuerpo en largas caminatas y terminar la jornada con alguna de las delicias dulces lugareñas.

En El Calafate, el clima es predominantemente seco, con una temperatura media máxima en verano de 19° C y media mínima en invierno de -2° C.

Si el turista se aventura en invierno, tiene que tener en cuenta el estado de los caminos y la duración del día —solo 8 horas de luz— mientras que, durante el verano, la jornada se estira desde las 5:30 hasta las 23.

El parque nacional Los Glaciares cubre una superficie cercana a las 500.000 hectáreas y de este gran campo de hielo se desprenden 47 glaciares. Marconi, Viedma, Moyano, Upsala, Agassiz, Bolado, Onelli, Peineta, Spegazzini, Mayo, Ameghino, Moreno y Frías son algunos de los más importantes.

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