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¿Por qué es esencial la reforma tributaria?

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La carga tributaria argentina sobre restaurantes y hoteles: una problemática que requiere de una acción precisa y coordinada entre niveles de gobierno.

Por el doctor Nadin Argañaraz y la licenciada Sofía Devalle (*)

Contexto general: la recaudación del Estado argentino duplicó su participación en la economía entre 2002-2015

La carga tributaria del Estado argentino, en sus tres niveles de gobierno —Nación, provincias y municipios—, evidencia un crecimiento sostenido desde hace más de una década. La creación de nuevos impuestos, subas de alícuotas, y la falta de adecuación de parámetros de cálculo de ciertos impuestos al contexto inflacionario, son algunos de los elementos que explican que la presión tributaria argentina se encuentre hoy en niveles máximos históricos, duplicando la que existía 13 años atrás.

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En efecto, la recaudación tributaria consolidada representó en el año 2015 prácticamente un 37% del PIB, mientras que en el año 2002 apenas superaba el 18%. Excluyendo los recursos de la Seguridad Social, los tres impuestos que explican la mayor parte de esta suba en la presión tributaria argentina fueron: el Impuesto a las Ganancias, el IVA y el Impuesto a los Ingresos Brutos. En el caso del impuesto a las ganancias, la suba obedece, no tanto a subas legales, sino a la falta de actualización de los parámetros de cálculo (escalas y mínimos y deducciones), así como también la imposibilidad de realizar el ajuste por inflación. Por su parte, en el caso del Impuesto Provincial a los Ingresos Brutos, el aumento en la presión tributaria sí responde a cambios legales de los elementos de tributar, habiéndose registrado en los últimos años fuertes aumentos en alícuotas y una eliminación de exenciones, modificaciones aplicadas por gran parte de los fiscos provinciales.

A nivel subnacional: fuertes subas en la carga tributaria “legal”

Por detrás de la carga tributaria efectiva, medida a partir de la recaudación, está la carga tributaria legal, que es la verdadera carga tributaria que afrontan los contribuyentes que cumplen con todas sus obligaciones tributarias, y que también ha venido creciendo en los últimos años.

En el caso de las provincias, a lo largo de la última década, 17 de las 24 jurisdicciones provinciales han aplicado algún tipo de incremento legal del Impuesto a los Ingresos Brutos (suba de alícuotas, eliminación de exenciones, entre otros elementos), mientras que 6 provincias mantuvieron constante la presión tributaria y solo 1 la redujo.

El sector de restaurantes y hotelería, al igual que gran parte de las actividades económicas, se ha visto fuertemente afectado por la suba sin límites de este tributo, que ya de por sí constituye uno de los más distorsivos e ineficientes que existen.

En el ámbito municipal la situación ha sido similar, habiéndose registrado a lo largo del tiempo subas legales, en particular en la tasa que recae sobre la actividad económica (llamada Tasa de Seguridad e Higiene o Tasa de Comercio e Industria). Los cambios acontecidos a nivel municipal han sido variados, fundamentalmente en aquellos elementos tributarios que adecuan la recaudación a la inflación y, en menor medida, por subas de alícuotas. En tanto los impuestos inmobiliarios, han tenido incrementos que, en general, han acompañado los niveles inflacionarios.

A nivel municipal, al nivel de carga tributaria en sí mismo, también se le agrega el agravante de la marcada heterogeneidad con la que los gobiernos locales tributan al sector comprendido por hoteles y restaurantes (y a la actividad económica en general). Esta disparidad en las formas de gravar, que se manifiesta al comparar entre municipios elementos tributarios tales como bases imponibles, alícuotas generales y específicas, montos mínimos y/o fijos, sobretasas, etc., implica un elevado costo de administración y gestión para las empresas, especialmente, aquellas que operan en múltiples localidades del país.

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En suma: a nivel consolidado, la carga tributaria argentina termina representando cerca del 40% del precio al consumidor de los servicios de restaurantes y hotelería.

Resulta esencial comprender que la carga tributaria que aplican los diferentes niveles de gobierno termina recayendo sobre el mismo contribuyente. Entonces, considerando modelos de establecimientos hoteleros y de restaurantes y calculando la carga tributaria legal (la que surge de la normativa tributaria) de los tres niveles de gobierno en Argentina se arriba a las siguientes conclusiones:

  • Considerando un tamaño GRANDE de establecimiento, el sector hotelería tiene en nuestro país una carga tributaria que promedia el 39,6% del precio de venta final del servicio, aproximadamente.
  • El principal componente del costo impositivo (antes del IVA) lo constituyen los aportes y contribuciones al régimen de seguridad social, con un porcentaje que se ubica aproximadamente en el 47% del total, seguido por el Impuesto a los Ingresos Brutos, que con una participación del 17,5% ha subido al segundo lugar como consecuencia del efecto que la reducción de rentabilidad del sector ha producido sobre el Impuesto a las Ganancias que ha visto retrotraer su importancia relativa dentro del costo impositivo del sector al 14,2%.
  • En el caso de los restaurantes, se observa que aproximadamente un 40% del precio que paga el consumidor se origina en impuestos nacionales, provinciales y municipales.
  • Ampliando los resultados anteriores de carga tributaria legal sobre los restaurantes y hoteles para las principales 100 ciudades argentinas, se pueden detectar ciertas disparidades en el nivel de la carga tributaria a lo largo y ancho del país.
  • Para el caso de los hoteles, en torno al valor promedio del 40%, la carga tributaria total puede variar desde un 36.9% hasta superar el 40%, dependiendo la localidad de que se trate. Los mayores valores se alcanzan en las ciudades bonaerenses de Berazategui, Berisso, Tres de Febrero, Morón, San Miguel; en las cordobesas Alta Gracia, Córdoba Ciudad, Villa María; seguidas por Ezeiza, Concordia y Florencio Varela, todas con una carga algo por encima del 40%. Este posicionamiento relativo es el resultado de la mayor presión tributaria ejercida tanto a nivel local por la TSH como a nivel provincial por el IIBB.

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Reflexión Final

Durante la última década se ha registrado en Argentina un incremento en la presión tributaria sin precedentes. Los tres niveles de gobierno, Nación, provincias y municipios, han aumentado la carga que ejercen los tributos sobre personas físicas y empresas, tanto debido a cambios legales en los tributos, como a subas indirectas, derivadas de la no actualización de los parámetros de cálculo de ciertos impuestos.

Es esencial que se encare una reforma tendiente a una reducción de la agobiante carga tributaria que existe actualmente en Argentina. Dicha reforma debería ser integral, en el sentido que incluya al gasto público, a los impuestos y a la distribución de los impuestos entre los tres niveles de gobierno. De lo contrario, el esfuerzo que se haga en un frente puede ser neutralizado por el dispendio que se haga en otro. Además de pensar en una reducción de la carga tributaria, es importante que se comience a avanzar hacia una mayor armonización tributaria, especialmente a nivel subnacional, en donde la existencia de muchos gobiernos locales muy diferentes entre sí y con relativa autonomía tributaria imponen elevados costos fiscales y de administración a los contribuyentes.


(*) Nadin Argañaraz es doctor en Economía y director ejecutivo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Sofía Devalle es licenciada en Economía e investigadora de IARAF.

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