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Ciudades con encanto

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En esta edición seguimos recorriendo el país turístico. Todas las regiones ofrecen calidad en sus servicios, paisajes y hospitalidad.

Tres Arroyos

Cerca del mar, al sur de la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Tres Arroyos conserva todavía la siesta campera, el pasado perfecto y la bucólica  tranquilidad  de  una  localidad  que  se  sabe  próspera  y  que cada vez ofrece mayor cantidad y calidad de servicios e infraestructura. Los  vecinos  de  esta  hermosa  ciudad  se  jactan  de  tener  dos  de  los museos más importantes de la provincia de Buenos Aires: el Museo de Arqueología, Historia y Ciencias Naturales José A. Mulazzi, con su enorme patrimonio cultural; y el de Bellas Artes, donde se exponen obras de artistas locales, regionales y nacionales que evidencian los movimientos artísticos de la historia del país.

Tres Arroyos tiene, entre otras atracciones, hermosos espacios verdes y  el  principal  exponente  de  reservorio  forestal,  esto  es,  el  Parque Municipal  Ángel  L.  Cabañas.  Ahí,  los  vecinos  realizan  actividades deportivas, lo que convierte el atardecer en una verdadera tertulia de la que es casi imposible no participar. Y están los clubes, claro, y los centros deportivos, para todos los gustos y actividades. La inmigración ha quedado plasmada en las numerosas y diferentes colectividades que conservan sus tradiciones y cultura, donde se entremezclan el arte y gastronomía de daneses, holandeses, italianos, españoles y franceses, solo por nombrar algunos. Y eso alcanza también a la arquitectura de la ciudad, un verdadero abanico de movimientos telúricos y foráneos. Desde hace años se llevan a cabo varias fiestas populares, que ponen un sello indiscutible en la zona de influencia de esta hermosa ciudad. Una de ellas es la Fiesta Provincial del Trigo, de las más importantes del partido y del país, y que convoca a miles de personas cada año. La multitud delira con las destrezas, los desfiles, las comidas típicas y los espectáculos de primer nivel. Desde la tardecita y hasta bien entrada la noche el visitante podrá disfrutar de los fogones campestres y de artesanos  de  todo  el  país.  Esta  fiesta  se  realiza  desde  hace  más  de 40 años en forma ininterrumpida, en reconocimiento y homenaje al hombre de campo.

San Luis

  • Fotos: Esteban Widnicky

Las  Sierras  Grandes  parecen  enmarcar  a  San  Luis,  la  capital  de  la provincia  homónima,  tierra  de  una  belleza  única.  El  gentilicio  que identifica a los habitantes, “puntanos”, nace de la ubicación de la ciudad: está en uno de los extremos de la Punta de los Venados, también de un pintoresquismo singular. Conserva el aspecto característico de las ciudades mediterráneas del siglo XIX: vida tranquila y viejas casonas de  estilo  colonial  que  se  mezclan  con  edificios  de  estilo  moderno, principalmente  ubicados  en  la  parte  comercial.  Para  el  viajero  que quiera  recorrer  la  provincia,  además  de  la  ciudad  capital,  puede viajar a Villa de Merlo, un destino imposible de ignorar. Es que este centro turístico, el más importante de la provincia, está ubicado en el bellísimo Valle de Conlara, en medio de un microclima reconocido internacionalmente por sus cualidades naturales.

Esta singularidad convierte a San Luis en un sinónimo indiscutido de bienestar y descanso, y nadie que haya visitado sus tierras y disfrutado de los spas —para poner solo un ejemplo— vuelve a ser el mismo: se quieren quedar en esa tierra para siempre. Sus cristalinos cursos de agua, los pequeños saltos, los bosques, arroyos y pequeñas lagunas albergan una  flora  y  fauna  variadísima, y que se puede apreciar en largas caminatas por senderos perfectamente señalizados, o tomando alguna de las variadas excursiones. Los que gozan de contemplar la pureza del ecosistema no pueden dejar de visitar el Parque Nacional Sierra  de  las  Quijadas,  un  magnífico  reservorio  natural  protegido que ofrece un paisaje único de valles y quebradas, cuyas extrañas y encantadoras  formas  han  sido  esculpidas  por  un  proceso  erosivo  a través de millones de años.

Corrientes

El mundo se pone a los pies de los humedales de esta provincia, no solamente  por  la  belleza,  la  fauna  y  la  flora,  sino  también  porque constituye uno de los pulmones verdes por donde respira el planeta. Hay que conservarlos, entonces; cuidarlos, preservarlos de los predadores humanos  que  nunca  faltan,  aunque  los  correntinos,  conscientes  de los  riesgos  que  implica  la  contaminación  de  este  tesoro  natural,  se encargan de vigilar que nadie los ponga en peligro. Con una extensión de 1.400.000 hectáreas, los Esteros del Iberá —de ellos se trata— son el segundo humedal más grande de Sudamérica. Este tipo de aguas cristalinas es el hábitat del pez dorado y otras especies que vuelven a Corrientes, un destino más que interesante para los adeptos a la pesca deportiva. La diversidad de su naturaleza permite la llegada de turistas para  todos  los  gustos:  quienes  quieren  ver  al  hombre  de  campo haciendo sus labores, allí lo encontrará; los que amen los paseos en bicicleta, a caballo, en sulky, carruajes o tractores, también allí tendrán su meca. Es altamente recomendable para los turistas la realización de trekking, mountain bike, paseos en 4×4, safaris fotográficos, observación de naturaleza y de aves por diferentes senderos de interpretación. Sus aguas abren paso a los deportes náuticos: paseos en lancha, canoa o gomones, navegación a vela o motor, canotaje y kayaquismo, esquí acuático, jet ski o windsurf. La cultura del gaucho, el legado guaraní, el  exquisito  chipá,  el  clásico  chamamé  y  sus  carnavales  son  otros imperdibles para descubrir el espíritu correntino todo el año.

Villa Carlos Paz

Con  un  cuartetazo  de  fondo  y  el  fernet  siempre  a  la  vista  —y  a  la mano—,  la  ciudad  de  Carlos  Paz  se  abre  ante  los  ojos  del  visitante como la puerta de entrada al imperdible Valle de Punilla. A esta ciudad emblema  del  turismo  provincial,  se  accede  por  autopista  desde Córdoba  capital  en  pocos  minutos.  Una  vez  ahí  el  visitante  podrá probar un enorme abanico de actividades que van desde caminatas y visitas a la ciudad y alrededores, pasando por las mieles de la noche, los  teatros,  la  degustación  gastronómica  y  la  diversión.  El  lago  San Roque baña las costas de esta ciudad y es ideal para la práctica de actividades  recreativas  y  deportes  náuticos,  como  el  canotaje,  la natación,  la  navegación  a  vela  o  a  motor  y  el  windsurf,  además  de muchos otros. Carlos Paz es ideal para organizar paseos y excursiones con dirección a los cuatro puntos cardinales: al norte se puede recorrer todo el Valle de Punilla; al oeste se vive la aventura de transitar por Los Gigantes; al sudoeste  se  accede  a Traslasierra por el camino de las Altas Cumbres; mientras que al sur aparecen los grandes diques y embalses, y el conocido Valle de Calamuchita. A los hermosos paisajes de Villa Carlos Paz se suma un clima agradable todo el año, apto para la práctica de trekking, mountain bike, cabalgatas, rappel y pesca de carpas y pejerreyes. Actualmente está de moda todo el año: los teatros, la actividad nocturna y el alboroto de los turistas en verano; y los gritos felices de los recién egresados que le ponen el broche de oro a tantos años de estudio viajando a esta ciudad. Y hay más: los restaurantes se sacan chispas cocinando manjares para entrar en la “lista” de los elegidos por el turismo; y los bares, pubs y cartelera teatral compiten para superar todos los años a Buenos Aires o Mar del Plata. Veranear con  la  familia  es  una  especie  de  obligación  en  esta  villa  donde  la hotelería está a la altura de la mejor del país y los balnearios no se cansan de recibir visitantes, que aprovechan las mieles del clima.

Jujuy

Provincia impresionante, dueña de un patrimonio natural, cultural e histórico  único,  recibe  al  turista  al  ritmo  de  su  particular  folklore.  A Jujuy se puede llegar por tierra, recorriendo las Rutas Nacionales Nº  34 y 66 o tomando un vuelo hacia su capital, San Salvador de Jujuy.

La  provincia  de  los  mil  colores  tiene  cuatro  regiones  con  atractivos únicos: La Puna aloja desolados y espectaculares escenarios naturales que  incluyen  los  famosos  e  inmensos  salares.  La  Quebrada  de Humahuaca  (Patrimonio  de  la  Humanidad)  contiene  pueblos  como Tilcara, Purmamarca y Humahuaca, en los que el pasado se conserva casi intacto y el arte precolombino está presente en toda su extensión. Luego  están  Los  Valles,  de  vegetación  exuberante  y  ríos  cristalinos con  múltiples  remansos;  y  finalmente  Las  Yungas,  selva  de  altura que  ofrece  diferentes  actividades  para  la  aventura.  Las Yungas  son únicas  en  el  mundo  y  se  trata,  también,  de  otro  de  los  pulmones del  planeta.  Se  pueden  visitar  con  vaqueanos  y  seguramente  el visitante  no  olvidará  nunca  la  aventura.  Entre  enero  y  marzo,  Jujuy festeja casi en forma constante el carnaval, una fiesta única, donde el sincretismo conmueve. Y a lo largo del año también hay otras fiestas, como la Pachamama, el Inti Raymi y el festival de Casabindo. Jujuy es también un polo gastronómico importante y de artesanías dignas de ver, especialmente los tejidos típicamente andinos y elaborados con finísimas lanas de llama. Pero Jujuy es, por sobre todas las cosas, una tierra de sorpresas constantes, las cuales vale la pena visitar.

Ushuaia

  • Foto: Esteban Widnicky
  • Foto: Esteban Widnicky
  • Foto: Esteban Widnicky
  • Foto: Esteban Widnicky

En el sur del sur, casi a canto con el fin del mundo, en el confín del planeta se yergue la Isla Grande de Tierra del Fuego, con su misteriosa capital,  Ushuaia.  Mágica  por  los  cuatro  puntos  cardinales,  esta  villa está  prácticamente  bordeada  por  el  Canal  Beagle.  Allí  vivían  los Yámana,  pueblos  originarios  que  bautizaron  a  Ushuaia,  que  en  su lengua significa “bahía que mira al poniente”. En un marco imponente de mar, bosques, lagos y montañas, la ciudad alberga una importante infraestructura  de  servicios  para  el  turismo,  un  elegante  centro comercial y una creciente actividad social y cultural. Ushuaia ofrece, en  sus  alrededores,  inexplorados  territorios  vírgenes  que  invitan  al descubrimiento  y  la  aventura.  Por  eso,  las  principales  actividades que pueden realizarse en este rincón privilegiado están relacionadas con la naturaleza, entre ellas, trekking, cabalgatas, escalada y buceo.

Cerro Castor es la opción que Ushuaia ofrece a los amantes de la nieve durante los meses de invierno. Pero también hay un lugar reservado para la contemplación, como los imperdibles cruceros y expediciones que recorren islas, glaciares, bahías y acantilados. El Parque Nacional Tierra  del  Fuego,  con  típicas  especies  animales  y  vegetales  e importantes  testimonios  de  los  primeros  habitantes  de  la  región, protege los lagos Fagnano y Roca, el canal y los bosques subantárticos más australes. Atraídos por la mística particular de su geografía y su entorno natural, turistas de todo el mundo visitan Ushuaia año a año, convirtiéndola en uno de los destinos más elegidos para pasar unas vacaciones diferentes.

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