FEHGRA Argentina
Prime Ediciones

Pensar en verde

Por  |  0 comentarios

En este artículo se explica por qué hoy la sustentabilidad y la responsabilidad social empresaria conforman una oportunidad única para la actividad hotelera y gastronómica.

Por Patricia Lafratti (*)

SUSTENTABILIDAD

Responsabilidad social empresaria, responsabilidad social corporativa, ciudadanía corporativa, sustentabilidad, sostenibilidad… diferentes nombres para una sola definición: asumir compromisos con el prójimo, con la comunidad y con el planeta. Ser socialmente responsable es una obligación que no solo le cabe a las empresas, a los estados o a las ONG. Es una convicción de vida que nos describe como seres humanos y que nos beneficia a todos. Es una condición que nos hace comprender que, si queremos iniciar este camino no solo podemos aplicar la responsabilidad dentro de nuestro ámbito profesional, sino que también debemos comprometernos en nuestro entorno social y comunitario, con nuestro núcleo familiar y con el planeta. Por este motivo, defino a la responsabilidad social como una decisión de vida, sostenible en el tiempo, que debemos hacer que sea sustentable por medio de nuestras propias determinaciones.

¿A qué me refiero cuando hablamos de RSE?

En varias oportunidades confundimos la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) con actos filantrópicos, situación que no sorprende, porque así se iniciaron estas políticas que hoy se conocen como una nueva forma de hacer negocios y que contribuyen, no solo con la imagen y la rentabilidad de la empresa, sino también con el crecimiento de sus regiones de influencia.

El Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sustentable define a la Responsabilidad Social Empresaria como “el compromiso permanente de las empresas y organizaciones de comportarse éticamente y de contribuir al desarrollo económico, al tiempo que se mejora la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, así como también de la comunidad local y la sociedad”.

Seguramente muchos coincidimos en que la definición de este nuevo término es muy atractiva, pues ¿quién no desea cuidar a los que ama y a su entorno? Pero para que una empresa cumpla fielmente con este concepto, no solo debe realizar acciones concretas o aplicar determinadas prácticas, sino que debe llevar la responsabilidad social mucho más allá: debe incorporarla como una forma de hacer las cosas los 365 días del año. En este sentido, no basta con que una organización cumpla con la legislación, ya que el compromiso de toda compañía responsable es cumplir con la ley. Este compromiso asumido es lo que hoy llamamos “una política de sustentabilidad que atraviesa todas las áreas de una organización”.

¿En qué nos beneficia ser sustentables?

Desde hace varios años, investigaciones, encuestas y estudios relacionados a la sustentabilidad intentan demostrar las bondades de hacer negocios aplicando buenas prácticas y, aunque no considero que sea necesario poner en tela de juicio si corresponde ser éticos y transparentes o no, debemos decir fehacientemente que el 80% de las empresas latinoamericanas considera a la sustentabilidad como un elemento relevante para su negocio. Estos datos provienen de la primera Encuesta sobre Desarrollo Sostenible en América Latina, realizada recientemente por PwC, consultora especialista en investigaciones corporativas, con el propósito de reflejar la percepción de las empresas y su compromiso con la gestión de la sostenibilidad. El documento también demuestra que el 49% de las compañías consultadas ya han incorporado como parte de su estrategia central prácticas socialmente responsables, y aquellas que aún no lo han hecho (13%) reconocen que el tema tiene cierta importancia en la compañía.

La pregunta más importante a la hora de hablar de políticas de sustentabilidad es la relacionada a la rentabilidad, a la ganancia y al costo. Esta investigación nos cuenta que los beneficios más señalados por los empresarios se relacionan con aspectos institucionales y con los grupos de interés (stakeholders). En este sentido, el 74% destacó la mejora en la marca y reputación de la compañía, y luego el fortalecimiento de las relaciones con los grupos de interés (50%), la satisfacción, el compromiso y/o la retención del personal (37%), y la ventaja competitiva (33%).

En definitiva, las empresas que aplican políticas de RSE mejoran no solo su reputación y su protección de marca, sino que consiguen que sus trabajadores se sientan más a gusto con la organización. Lo que se traduce en mayor retención de talento y en mejores resultados para la compañía.

¿Qué piensan los consumidores de la sustentabilidad?

 Evaluar la sustentabilidad como consumidor nos permite hacer una selección mucho más consciente de productos y servicios. Ante la información que tenemos hoy, la frase “lindo, bueno y barato” no nos conforma. Cada vez somos más los que pensamos, no solo en la calidad y/o elaboración del producto o servicio, sino también en si impacta o no en el medio ambiente, condiciones de trabajo del capital humano y cuál es el aporte que hace esa empresa a la sociedad.

Según un estudio realizado por Deloitte donde ha participado una cantidad de 6400 consumidores, se puede constatar que el 95% de los encuestados piensa “en verde” a la hora de comprar. El 54% de los consumidores valoran la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente cuando tienen que evaluar un producto y pensar en comprarlo.

No quedan dudas, el cambio es hoy, el futuro es ahora; la sustentabilidad llegó para quedarse. Estamos en un camino sin retorno.

Y aunque hay datos que nos demuestran que en el sector turístico estas prácticas aún se encuentran poco explotadas, la feliz noticia es que la industria hotelera y gastronómica tiene en la sustentabilidad una oportunidad única que no debe desaprovechar.

Hoy es importante entender que en un contexto de cada vez mayor exposición e interacción de las organizaciones con sus grupos de interés, la gestión responsable y sustentable se torna un elemento básico de su planificación, apalancando grandes oportunidades.

Impulsar políticas sustentables desde el ámbito institucional fortalece aún más el sector, permitiendo un mayor impacto en el resultado, en la articulación de programas y proyectos, logrando un amplio alcance y un posicionamiento global.

La implementación de estrategias que logren conectar la competitividad con la innovación sustentable en productos y servicios demuestra que existe un nivel de excelencia en su puesta en práctica y un compromiso impuesto que le da valor a la gestión.

Existe un gran desafío por delante, somos nosotros quienes tenemos que determinar si estamos preparados o no para virar el rumbo de nuestras vidas.

La sustentabilidad es parte de nuestro mundo. El futuro es hoy, el momento es ahora.


(*) Patricia Lafratti es directora de Innovar Sustentabilidad.

 

You must be logged in to post a comment Login