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Los circuitos de la belleza

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Todos los años aparece uno nuevo y son necesarios: la sola designación hace
que áreas perfectas para el desarrollo de flora y fauna sean cuidadas y respetadas.

Texto: Alejandra Rey 

PN Isla Pingüino

PN Isla Pingüino

Quizá porque es tan difícil de aprehender en toda su intensidad, hubo que dividir al país en zonas para enumerarlos.
Son los Parques Nacionales, 36 en total, por ahora. Y el “por ahora” no es caprichoso: todos los días se estudian zonas particulares para declararlas parques, reservas, monumento nacional o área protegida y así preservar todo lo que alberga: la biodiversidad, el microclima, la fauna y la flora, a veces, único en el mundo.
En la Patagonia se encuentran 16 de los 36, con una última adquisición a mediados del año último, denominado Parque Nacional Patagonia, que ocupa una enorme superficie de la provincia de Santa Cruz, hermoso enclave digno de recorrer.
Por definición se llama Parque Nacional a las áreas a conservar en su estado natural, “que sean representativas de una región fitozoogeográfica y tengan gran atractivo en bellezas escénicas o interés científico, las que serán mantenidas sin otras alteraciones que las necesarias para asegurar su control, la atención del visitante y aquellas que correspondan a medidas de Defensa Nacional adoptadas para satisfacer necesidades de Seguridad Nacional. En ellos está prohibida toda explotación económica con excepción de la vinculada al turismo, que se ejercerá con sujeción a las reglamentaciones que dicte la Autoridad de Aplicación”, tal como se puede leer en la página oficial de Parques Nacionales (www.parquesnacionales.gob.ar).
Y, aunque la Patagonia sea la región con más cantidad de parques, es imprescindible mencionar a los restantes, hermosos y únicos, por cierto: en la región Centro hay seis; en la Noreste, ocho; y en la Noroeste, también seis.
Pero volviendo al último parque en incorporarse a la lista, el Patagonia, se trata de una extensísima meseta donde se encuentran varias lagunas, lugar elegido por el Macá Tobiano.
Estamos hablando de un ave que migra en el invierno, que está en vía de extinción y que allí y sólo allí encuentra las condiciones necesarias para su nidificación.
Pero el Macá Tobiano no es la única sorpresa que se llevará el viajero: en la estepa se pueden admirar algunos yacimientos arqueológicos, petroglifos y parapetos, que se pueden visitar con buenas guías, por ejemplo, los guardaparques.
En la zona, varias ONGs vienen trabajando en la conservación de la biodiversidad y por eso, la Administración de Parques Nacionales, ya había comenzado la “custodia” del ahora parque: la idea siempre fue que nadie pudiera dañar el ecosistema.
Otro de los “nuevos” es el Parque Nacional El Impenetrable: un área protegida, creada también el último año, con aproximadamente 130.000 hectáreas de invalorable flora y fauna, además, del suficiente potencial como para convertirse en un importante atractivo turístico, dadas sus especiales características.
Está ubicado en el norte de la provincia del Chaco y es el hábitat natural de especies emblemáticas de la zona como son el oso hormiguero, tapir, pecarí, tatú carreta y yaguareté, además de una enorme variedad de aves.
Obviamente, la creación de los Parques Nacionales es una de las enormes y esperadas oportunidades que tienen los científicos locales e internacionales para estudiar la evolución y conducta de las especies autóctonas y de esa manera poder resguardarlas.
Volviendo al sur, una visita obligada es el Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino, en la provincia de Santa Cruz, con 159.526 hectáreas que pertenecen a la llamada eco región del Mar Argentino.
“La notable biodiversidad presente en esta zona tiene su explicación en la riqueza en nutrientes que aporta el mar, punto de partida para una interesante red que se teje a partir del abundante fitoplacton, base alimenticia, directa o indirecta, para gran cantidad de animales”, dice acertadamente la página oficial de Parques Nacionales.
Y abunda: “La zona resulta parte importante del ciclo de vida de especies como la merluza austral, el langostino patagónico y el calamar, todas de relevancia económica. En las islas, y en particular en Isla Pingüino se aposentan un sinnúmero de aves costero marinas.
Allí es posible ver gaviotines sudamericanos, la gaviota austral y a los cormoranes gris y roquero. Los pingüinos de Magallanes también recalan en la isla para nidificar. Pero si bien son los más abundantes, no son los únicos, ya que aquí se encuentra la única colonia reproductiva patagónica del pingüino de penacho amarillo.”


¿Tentador? Si, al igual que el Parque Nacional Mburucuyá, en la provincia de Corrientes, una tierra bañada por varios ríos y con lugares únicos en el mundo.
El parque se halla a 167 kilómetros de la ciudad Corrientes capital y pertenece a la eco región Esteros del Iberá –otra maravilla natural-, aunque los estudiosos dicen que la comarca tiene también una gran influencia de la región chaqueña, de la selva paranaense y del espinal, lo que le aporta una gran diversidad de paisajes y la convierte en un atractivo único de la región.
El Parque Nacional Mburucuyá tiene lagunas, esteros y cañadas; pastizales y palmeras de yatay y bosques impenetrables.
Por entre la tremenda vegetación se desplazan, entre otros, carpinchos, zorros de monte y yaguaretés; animales entre los que se destacan el yacaré negro, el yacaré overo, el aguará-guazú, el zorro de monte, el mono carayá, el aguará popé, la corzuela parda y el ciervo de los pantanos.
También, en días claros, es posible hacer una excursión de avistaje: se pueden seguir los senderos Yatay y Che Roga para no perderse nada.
El primero parte del casco histórico de la Estancia Santa Teresa.
Siguiendo y luego de tres kilómetros se llega al Estero Santa Lucía: tiene un muelle desde donde pueden observarse diferentes especies de aves y es considerado de baja dificultad.
Lejos de allí, cruzando la Argentina de oeste a este, hay otro Parque Nacional imperdible: Talampaya.
Para explicar su existencia hay que decir que desde el centro de Jujuy, pasando por sur de Salta, oeste de Tucumán, oeste de Catamarca, oeste de La Rioja, este de San Juan, hasta el noroeste de Mendoza, se extiende una eco región denominada Monte de Sierras y Bolsones.
Dentro de la misma, y siempre según fuentes de la Administración de Parques Nacionales, se destaca la provincia de La Rioja, que protege en el centro-oeste de su territorio a 215.000 hectáreas conocidas como Parque Nacional Talampaya.
La clave de su valor ecológico se encuentra en el conjunto continental de fósiles más completo del mundo correspondiente al Triásico – período geológico que se inició unos 245 millones de años antes de nuestra era y finalizó unos 37 millones de años después–. Estos fósiles comprenden una amplia gama de antepasados de mamíferos, así como vestigios de dinosaurios y plantas, e ilustran la evolución de los vertebrados y las características de los paleo-ambientes del período.
En el año 2000, el área compuesta por el Parque Nacional Talampaya y por el Parque Provincial Ischigualasto fue declarada por UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad.
Entre los objetivos específicos de conservación se encuentran: la protección, el fomento, la investigación y el relevamiento de yacimientos paleontológicos del Periodo Triásico (únicos en el mundo).
Sus 215.000 hectáreas pertenecen al dominio y jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales, responsable del manejo y administración del área, por intermedio de la Intendencia del Parque Nacional.
Por último –aunque no es el último- es posible visitar el Parque Nacional El Rey, en la provincia de Salta, a unos 80 kilómetros de la capital.
Esta verdadera reserva natural fue creada en 1948 con el fin de preservar un sector de las Yungas –imperdibles selvas de alta montaña, considerado el pulmón de América latina- y ambientes de transición entre estas y el Chaco Serrano. Abarca una superficie de 44.162 hectáreas.
“El Parque se encuentra rodeado por cordones montañosos, que descienden gradualmente hasta el valle central, conformando un inmenso anfiteatro de singular belleza. El lugar se encuentre abierto a las masas de aire frío provenientes del sur, conformando un clima menos cálido que el de las áreas vecinas”.

Según la Administración Nacional de Parques Nacionales, existen los siguientes parques:

Región Patagonia: Parque Nacional Los Glaciares; Parque Nacional Laguna Blanca; Parque Nacional Monte León; Parque Nacional Lanín; Parque Nacional Lago Puelo; Parque Interjurisdiccional Marino Makenke; Parque Nacional Nahuel Huapi; Parque Nacional Lihué Calel; Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino; Parque Nacional Perito Moreno; Parque Nacional Los Alerces; Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral; Parque Nacional Tierra del Fuego; Parque Nacional Los Arrayanes; Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo, Parque Nacional Patagonia y el Área Marina Protegida Banco Namuncurá y el Monumento Natural Bosques Petrificados.

En la región Centro, se encuentran: l Reserva Natural Otamendi; Parque Nacional Campos del Tuyú; Parque Nacional El Leoncito; Parque Nacional Quebrada del Condorito; Parque Nacional San Guillermo; Parque Nacional Sierra de las Quijadas y el Parque Nacional Talampaya.

En cuanto la región Noreste, los parques y reservas son: Parque Nacional Islas de Santa Fe; Parque Nacional Chaco; Parque Nacional Mburucuyá; Reserva Natural Educativa
Colonia Benítez; Parque Nacional Predelta; Parque Nacional El Palmar; Parque Nacional Río Pilcomayo; Reserva Natural Formosa; Reserva Natural Estricta San Antonio; Parque
Nacional Iguazú; y Parque Nacional El Impenetrable.

Por último, en la región noroeste, están: Parque Nacional Copo; Parque Nacional El Rey; Parque Nacional Los Cardones; Parque Nacional Baritú; Reserva Nacional Pizarro; Parque Nacional Calilegua; Reserva Nacional El Nogalar de los Toldos; Parque Nacional Campo de los Alisos y el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos

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