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Veranear con una mascota: una tendencia en aumento

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En las grandes capitales europeas es poco habitual ver perros paseando por la calle con sus dueños. Eso sí: son de pura raza y educadísimos, tanto, que hasta se les permite –en Austria, por caso- viajar en metro.

Pero en estas tierras todo es diferente, hay varios perros y gatos por cada casa y, según una encuesta hecha hace más de dos años, la Argentina es el país de América latina con mayor cantidad de animales en casas particulares.

Qué hacer con el perro –los gatos son más independientes- cuando la familia tiene que viajar, es la pregunta que más se escucha en veterinarias, en charlas amigables, en los caniles públicos o el los pet shop.

Porque resulta que las guarderías suelen ser carísimas y ante esos precios, los dueños hasta optan por cambiar el destino de su viaje o comprometen a algún familiar o vecino para que los cuiden, con los consiguientes problemas que suele acarrear para todos: a la mascota, porque extraña y molesta; al cuidador, porque no sabe qué hacer; y al dueño, porque todo es poco para animal y nadie lo hace mejor que él.

Sin embargo, la tendencia va cambiando lentamente y en la actualidad existen muchos hospedajes, hoteles y albergues que aceptan animales y –en algunos casos- no cobran un plus por el huésped extra.

Hoteles Pet Friendly

En nuestro país hay más de 120 hoteles que aceptan mascotas. Si bien estos establecimientos están distribuidos por todo el país, las ciudades balnearias son las más abiertas a la novedad: Mar del Plata tiene 18 hoteles en los que aceptan mascotas; Cariló, 14 y en el resto del país hay apart hoteles donde perros y gatos pueden sentirse como en su casa mientras cumplan requisitos: no dejar regalos; no morder, no estar sueltos en las playas, permanecer con bozales en público si pertenecen a razas consideradas peligrosas y, en general, no molestar.

Por eso, cuando el turista esté por comenzar a averiguar el hospedaje para sus vacaciones, no dude en preguntar si aceptan mascotas. Y, en el caso de que le contesten en forma afirmativa, pregunte sin miedo, si existe un tamaño o peso máximo para que sean aceptados -hay hoteles que sólo aceptan perros que pesen menos de 20 kg-; si hay tarifa adicional; si el animal puede dormir en la misma habitación que su dueño; si se solicita libreta sanitaria y si hay áreas restringidas para los perros.

En tanto, el desafío para los empresarios del rubro, es cómo se transforma un hotel normal en uno apto para animales; qué hacer con los olores, qué está permitido y qué no, si es necesario un veterinario y qué tipo de servicios se puede ofrecer para que el pichicho esté a gusto.

Por supuesto Internet puede ayudar mucho en la búsqueda de hoteles y restaurants pet friendly y hay varios portales con servicios variados para que el interesado sólo tenga que elegir.

En cuanto a la salida a comer, un elemento clave que deben tener los restaurants pet friendly es un espacio amplio: mesas en las veredas, una terraza o un jardín para que las mascotas acompañen a sus dueños.

Otros restaurantes cuentan con espacios cubiertos o semicubiertos especialmente pensados para quienes pasean con sus mascotas y quieren sentarse junto a ellas. Al igual que en los hoteles, se puede imponer una regla en cuanto al máximo tamaño permitido o permitir su libre ingreso más allá de su altura: eso dependerá de la amplitud del lugar.

Un aspecto útil para aquellos que no deseen que los perros corran por el lugar es la incorporación de ganchos a las sillas o las mesas para atarlos, y en caso de que el dueño no lleve correa, facilitársela. Los bebederos son otra opción práctica para que las mascotas se sientan tan cómodas como sus amos y descansen.

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