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El nuevo Código y el sector

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En este artículo, el doctor Iván Posse Molina se refiere a la implicancia del Código Civil y Comercial Unificado en la hotelería y la gastronomía.

Nuevo Codigo 1Por el doctor Iván D. Posse Molina (*)

El Poder Ejecutivo ha promulgado la ley que dispone la vigencia de un Código Civil y Comercial Unificado, que viene a reemplazar no solo los actuales Código Civil y el Código de Comercio, sino las innumerables leyes que lo complementan.
En lo que concierne a nuestra actividad hotelera y gastronómica, las propuestas del proyecto son perjudiciales. Se han efectuado numerosas entrevistas y gestiones tendientes a su modificación. Vale la pena destacar de qué se trata.

Posadero
Nuestro codificador no definió el Contrato de Hospedaje, aunque fue muy cuidadoso en la determinación de las obligaciones del “posadero”, como entonces se llamaba a quienes daban albergue y seguridad a los viajeros. No había entonces “hoteles” en el sentido que le dio su impronta universal en el siglo XX. Las “posadas” eran los “paradoresfondas o postas” del camino. Estaban a la vera de la ruta y obviamente alejados de los centros poblados. Era evidente entonces que el Posadero debía hacerse cargo de la seguridad del huésped, amén de la comida, descanso y seguramente un cambio de caballos para proseguir su derrotero. Era razonable entonces que Vélez Sarsfield cargara tantas responsabilidades al Posadero por “todo daño o pérdida que sufran
los efectos introducidos en las posadas” (artículo 2230 Código Civil), e incluso responder por “los carros y efectos de toda clase que hayan entrado en “las dependencias de las posadas” (artículo 2231 Código Civil). Solo admite nuestro Código como eximente de responsabilidad en el hospedaje; cuando el daño se produce por “fuerza mayor o culpa del viajero” (artículo 2236 Código Civil).

La Reforma en Hotelería
Pues la reforma que tratamos no se ocupó de tipificar el Contrato de Hospedaje como le venía reclamando la doctrina (Sánchez Hernández – A J.A. 1995- IV-952- Daniel E. Moeremans – La Ley 29.09.2010) ni de diferenciar la responsabilidad por efectos introducidos del “depósito irregular”; sino que agravó el campo de las obligaciones del hotelero, suprimiendo la “culpa del viajero” como eximente de responsabilidad.
Esto último resulta inexplicable ya que trata al huésped como un ser irresponsable o inimputable, que puede desplegar una conducta descuidada o simplemente negligente o dolosa, que de todos modos el empresario hotelero le repondrá toda pérdida o daño que provoque su desidia o pasividad.

La Reforma en Gastronomía
Quizá en esta actividad, la reforma evidencia su mayor desacierto.
Nuestro amado Código Civil, dispone en su artículo 2233 que “la responsabilidad impuesta a los posaderos, no se aplica a los administradores de fondas, cafés… y otros establecimientos semejantes…” (léase restaurantes, bares, etc.). Vélez Sarsfield explica los fundamentos de esta diferenciación: “…los viajeros se ven en la necesidad de llevar consigo a las posadas las cosas con que viajan.
Una persona, por ejemplo, que va a un café, no tiene necesidad de llevar consigo una bolsa de dinero, ni sacar su reloj y ponerlo en la mesa del café” (Nota al artículo 2233 Código Civil). Pero la reformas que tratamos, contra toda lógica y sin fundamentación alguna, extiende a los “restaurantes” y establecimientos similares ¡las mismas responsabilidades que proyecta para el hotelero! (artículo 1375 Proyecto de Reformas). Es decir, el empresario gastronómico debe responder de todo daño pérdida que sufra un cliente, aunque este asuma una conducta negligente o descuidada.

Conclusiones
La reforma, en lo que concierne a hotelería, es francamente retrógrada, ya que agrava la responsabilidad empresaria; y “cosmética”, porque reemplaza la denominación “posadas” por “hotel” pero no se ocupa de delinear el contrato de hospedaje. En materia gastronómica es decididamente arbitraria al no corresponderse con la realidad de su extensión.
Sepa la comunidad hotelera gastronómica que desde la cátedra, los medios, la academia y todos los foros que nos permitan expresar nuestra oposición a las reformas en examen mantendremos una persistente campaña tendiente a su reformulación.

(*) El doctor Iván D. Posse Molina es asesor de FEHGRA.

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